Narrativa vs Poesía

Definitivamente que este artículo solo podía ser escrito por alguien que ha experimentado los dos géneros, como es en mi caso. Recuerdo cuando empecé a escribir poemas. Sobre todo cuando tomé la decisión de escribir a diario poemas, motivado por el Premio Copé de Petroperú. Fue una experiencia exquisita. Escribía un poema cada día de nueve párrafos y en rima. Y al terminar cada uno, sentía un regocijo y una liberación sorprendente.

Pasaron los años y la idea de escribir una novela iba creciendo en mí y haciéndose cada vez más fuerte. Y fue entonces que a los 27 años decidí escribir mi primera novela. Por supuesto que no contaba todavía con una computadora, pero eso no fue impedimento para llevar a cabo mi propósito. Así que empecé a escribir en hojas rayadas tamaño oficio. Y “el mapa” con los detalles que iba creando estaban en hojas bond. Posteriormente fue que se compró una computadora en mi casa, y fue entonces, terminando mis estudios  superiores que logré culminar dicha obra.

Con mucho esmero fue que hilvané las demás novelas que tengo y que están esperando salir a la luz, pero es que también no es tan fácil publicar en el Perú. Y me refiero a lo costoso que representa pagar los servicios de una editorial y poder ver en papel físico tu obra publicada. Solo nos queda tener fe en algunas editoriales grandes que tendrán que aprobar tu obra para así verla publicada. Sin embargo, también están los concursos literarios que premian a los ganadores, pero que es como una lotería.

Posteriormente y debido al factor costo fue que me animaron a publicar libros de cuentos. Para ello fue más cómodo en esfuerzo, ya que al escribir 10 cuentos, ya tenía mi cuentario listo para pasar por el proceso de edición. Sin embargo, como en el caso de la novela también representa un costo, que muchas veces no está a la mano de una mayoría. Por lo que uno se ve en la necesidad de buscar a las editoriales pequeñas para que nos hagan el favor de imprimirnos una pequeña cantidad de libros.

Si me preguntan con qué género me siento más identificado. Pues hace 10 años era la poesía; sin embargo, es con la narrativa con que he podido construir historias y crear personajes. Por lo que se ha convertido en un género especial que me ha cautivado. No obstante, en fechas como el Día de la Madre, que a muchos se nos da por escribir un poema alusivo, es que uno comprende que la poesía sigue latente en nuestro gusto, y que está ahí esperándonos. Para continuar cautivándonos. Aún conservo mis poemas y sé que en cualquier momento puedo continuar creando más.

Por lo tanto, la narrativa y la poesía tienen cada cual lo suyo. El magnetismo que puede generarnos César Vallejo, también lo puede generar Abraham Valdelomar y Mario Vargas Llosa. Solo es cuestión de dedicarle un tiempo predefinido a cada género. Y si quieren sentirse escritores completos como lo siento yo, escriban poemas, cuentos, novelas, artículos, etc. Todo lo que puedan, ya que como diría Gabriel García Márquez: “Lo importante es mantener el brazo caliente”. Así que buena suerte y a seguir creando estimados escritores del mundo.

El caminante……….(cuento surrealista)

Caminante no hay camino...se abre camino al andar

Estampa sus huellas hacia atrás, paso a paso, y siguiendo la estrella boreal hacia el sur. Nada lo detiene, ni las lluvias que se precipitan hacia el cielo, ni los tsunamis del desierto. Tan sólo tiene su deseo de llegar al fin de la capa terrestre. De pronto se trepa galopante a un sequoia (árbol gigante), y desciende hacia la cúspide. No descansa hasta tocar la raiz de las copas. Felizmente es acompañado por el susurro de los vientos alisios que salen de los cráteres lunares.

Al llegar a la parte más alta de aquel vegetal divisa el fin del camino, pero al dejarse caer ingrávido, cae hasta las nubes. Sin embargo, al retomar su rumbo vuelve a perderse en aquel bosque invisible. Una vez en marcha no reconoce la ruta que vió desde la raiz del sequoia. No obstante, sigue caminando guiado por su brújula pintoresca de la época de los piratas aéreos. Al fin sucumbe de cansancio, se acerca a un río de arena, se aproxima a beber sus refrescantes y calientes aguas. Llega el anochecer con todo su esplendor y se queda dormido saltando sin parar.