“EL SUPERMAN PERUANO Y OTROS CUENTOS FANTÁSTICOS”…¡Adquiérelo ya!

El Superman peruano 2Estimados simpatizantes de mis libros, les paso el dato que pueden adquirir el octavo llamado “EL SUPERMAN PERUANO Y OTROS CUENTOS FANTÁSTICOS”, en la librería CASATOMADA, que se localiza en la Av. Petit Thouars 3506 – Lima. Son diez cuentos alucinantes, donde la fantasía y algunas pinceladas de ciencia ficción, salen a relucir.
En este libro destacan títulos como:
*El escritor sonámbulo y sus pesadillas diurnas
*El viaje literario
*Los craneópagos
*Los tres gigantes y la amenaza
*El Superman peruano
¡APÚRENSE QUE SE ACABAN!

Lemuria

Hace miles de años, rodeado por las aguas del Océano Indico yacía sobre la superficie un continente que hoy en día sólo queda su recuerdo. Un territorio místico que dicho océano bañaba sus costas con el vaivén de las olas. Se le hace llamar “Lemuria” o “Mu”, cuya investigación de su posible existencia estaba a cargo de unos geólogos franceses, especialmente del inglés Phillip Sclater, quien dedicó años analizando los pormenores de dicha extensión de terreno que supuestamente se hundió en el fondo del mar.

Se rumora que en  aquel continente hubo habitantes a los que se denominó lémures, los cuales eran seres gregarios entre ellos, pero que tal vez no lo habrían sido con los forasteros que visitaran su territorio. Definitivamente esta gente como cualquier homosapiens se hubo desarrollado en la invención del fuego y el uso de armas. Se especula que muchos de ellos migraron hacia la India, Norteamérica, etc. No obstante, la incógnita está en cómo pudo desaparecer todo Lemuria bajo las aguas del Índico. ¿Habrá sido una falla geológica?, ¿Se habrá sumergido con algún tsunami?, ¿Lo habrá impactado un meteorito como tal vez desaparecieron los dinosaurios?. Tal vez Sclater tenga algunas respuestas, pero por lo pronto sigue siendo un enigma su repentina desaparición. Sin embargo, algunos grafican a los lémures como criaturas horrendas, como extraterrestres y de piel azul. Que habitaban en cuevas y pantanos, y se alimentaban de lo que podían como frutos, hierba, insectos y hasta entre ellos mismos. No obstante, habría que tener pruebas para creer que eran antropófagos. Además lo más probable es que hayan sido omnívoros, y que cazaban el animal que se les cruzara en el camino. También habría que dilucidar por qué muchos de ellos migraron. ¿Acaso no se abastecían de alimento o aún eran nómades y siempre estaban en busca de un lugar más conveniente?. Lo cierto es que Lemuria es casi una realidad con pinceladas de leyenda. Un continente donde a lo mejor hubo dinosaurios que devoraban a los lémures incautos. Las investigaciones sobre este continente fueron realizadas desde el siglo XIX (1864), y desde entonces se le tiene tanto análisis como se le tiene a la Atlántida, que es otro territorio que también desapareció en el fondo del mar. Los lémures tal vez fueron empujados a migrar por el clima, o por la carencia de alimento. A pesar de su supuesta apariencia esperpéntica, también se reproducían y acostumbraban a su hijos a la difícil tarea de pescar, recolectar y cazar. Todo eso era para que se acostumbren a valerse por sí mismos, y poder sobrevivir cuando la generación de sus progenitores se haya extinguido. Tendrían que haber tenido un supuesto idioma que sólo podían entender entre ellos. Y al reunirse al contorno de una fogata empezaban a conversar y a tratar de comunicarse. El territorio de Lemuria habría abarcado lo que es hoy en día Sudáfrica, Madagascar, Ceilán, Sumatra, Océano Indico, Australia y Nueva Zelanda. Además tendría una antigüedad anterior a África y la Atlántida. Significando que muy al fondo del Índico yace sumergida lo que fuera alguna vez un gran continente, que ahora es visitado por peces y grandes cardúmenes. ¿Podría un continente aflorar a la superficie después de miles de años de estar en el fondo del mar? Tan sólo quedan unas islas que son el único vestigio de su basto terreno. Quizá Lemuria continúe siendo una leyenda viva, tal vez continúe en el paladar de los investigadores. Sin embargo, ¿no sería alucinante que emergiera y que se sumara a sus análogos territoriales como el sexto continente?. Sobre todo si hubieran estado en pleno estado de reconocimiento de entre lo real y lo imaginario. Tendrían que haber aprendido a cocinar sus alimentos en el fuego, además de luchar por sus mujeres. Entre ellos habría existido el lémur dominante alfa, que guía y protege a su clan de mujeres y niños. También habría habido un dominante beta, que ayudase al alfa a cazar y demás tareas. Uno de esos alfas sería Galf, quien tendría como mujeres a Celtix, Anaj, Bixor, Hukler y Dexir. Todas ellas mujeres del dominante alfa. Sin embargo, el dominante beta sería Grux, quien colaboraría en las labores de sobrevivencia. Además en la ausencia de Galf, el llamado Grux aprovecharía en aparearse con alguna de las féminas. Y como el dominante alfa siempre está apareándose con ellas, no notaría la diferencia. Aún no se extrañaría de la diferencia que hay entre sus descendientes con él y más bien el parecido con el dominante beta. Cierto día las mujeres de Galf fueron a recolectar frutos, pero sin la compañía de ninguno de los dominantes. Así que en plena recolección hubo una disputa que se convirtió en pelea por parte de Hukler y Dexir. Ambas querían tomar el mismo fruto de Numen (árbol ficticio), fue entonces que se revolcaron en el suelo y llenas de lodo se jalaban los cabellos con todas sus fuerzas. Menos mal que fueron vistas por Grux, quien las separó al tiempo que las regañaba en su extraña lengua nativa. Algo así como:

-¡¡¡jalayar et nujdfez daf potnujuw….potnujuw!!! –lo que más o menos tendría que significar que no se peleen y que mantengan la paz.

Fue entonces que las dos mujeres arrepentidas se miraron y se dijeron:

-Jugrefl ut ñapexiz edn pegbkurst…..jervizfpe –expresó Hukler llena de arrepentimiento.

-Uxorvjez kilxerwaz om kelbemceg asdt –sostuvo Dexir avergonzada y limpiándose el rostro.

Las dos habían aprendido a perdonar los agravios de la otra, y más bien esta riña sirvió de ejemplo para que las demás solucionen sus problemas con el diálogo y no con la violencia. Terminaron de recolectar los númenes y partieron hacia la cueva, donde los esperaba un Galf cansado, pero con un mastodonte que hubo casado muy al norte de Lemuria. Para ello habría utilizado el fuego u otras armas que su civilización inventó. Esa noche hubo luna llena, la que para nosotros podría pasar desapercibida. Sin embargo, para ellos era la señal de un ritual en la que se fumaba la pipa de la paz y además era el anuncio místico de la llegada de la lluvia, donde el trueno confirmaba el chubasco. Dichas lluvias ayudaban a crecer las plantas y árboles. Ellos quizá no lo sabían o quizá lo suponían. No obstante, regresaban a su caverna para no mojarse por las aguas de su dios Kufelmt.

Necrofagia

Yace el cuerpo de un caminante en el desierto, ya sin signos vitales y tan sólo acompañado por una nube de moscas que absorben sus proteínas al igual que algunos escarabajos. Sin embargo, dicho cadáver es un festín exquisito para las aves de carroña como el buitre. Todos los comensales saborean el suculento banquete, pero vienen otros buitres a competir por la comida y como si fuera poco, otros carroñeros como las hienas entran en escena y le dan varios mordiscos al difunto, el cual poco a poco va quedando hecho una osamenta ensalivada, y todo por tanta hambre de sus inesperados invitados que tienen por costumbre practicar la necrofagia.

No sólo es hábito de los carroñeros mencionados, sino que comer cadáveres también ha sido practicado por los mismos seres humanos en situaciones extremas de supervivencia. Como ejemplo están los Aghori, quienes eran una secta hindú que para estar más cerca a su alimento vivían en los cementerios, y ellos según fuentes persas, en el siglo XIX los británicos los consideraban necrófagos. Y así como ellos muchos otros también suelen degustar la carne humana en descomposición. Pero yo me pregunto…¿qué pasaría si en Lima hubieran necrófagos y antropófagos? Suena dantesca la idea para una mayoría, pero qué tal si de pronto muchos limeños se convirtieran en zombis y empezaran a invadir la paz de los cementerios. Los surqueños irían a “Jardines de la Paz”, y tendrían que subir hasta lo más alto del camino y cavar la tierra para desenterrar los ataúdes, en cuyo interior estarían los restos mortales de gente que según la fecha de su entierro tendría algo de carne que comer, o si ya se les habrían adelantado los necrofaguitos…o sea los gusanos. De igual manera sucedería en “Los Jardines del Buen Retiro”, en “El Ángel” y hasta en “El Baquijano” del Callao. Los zombis guiados por sus olfatos irían “en mancha” caminando hacia los panteones, y los gallinazos los seguirían, sabiendo que tienen por costumbre ir a los cementerios, y hasta habría gallinazos conchudos que se posarían en sus hombros para descansar mientras los necrófagos llegan a los cementerios. Incluso dichos zombis entrarían al “Cementerio Británico”, que está al lado de “El Baquijano” y se pondrían a cavar con palas y picos, y hasta abría de los que rascan la tierra para desenterrar los féretros. Dichos necrófagos buscarían en los mapas los cementerios más cercanos y hasta por Internet buscarían las locaciones de los cementerios y harían llamadas aterradoras para informes y hablarían así:

      -Seeeñooooriiiittaaaaaaaaaaaaaaaaa…………………….¿dóndeeee queeeda el cemeeenteeeriiioooo?

      Sin embargo, una vez que ubicaran las direcciones robarían automóviles, sacando a mordiscos a sus conductores, y hasta vaciarían combis y coasters con todos sus pasajeros, quienes también correrían espantados, luego de ver la cabeza del cobrador arrancada a mordidas. Y subirían los necrófagos a las coasters y omnibuses, y harían turismo de cementerios. Pasarían por “Jardines del Buen Retiro”, “Jardines de la Paz”, “Campo Santo”, “El Ángel” y hasta los cementerios del Callao mencionados. Y dichos vehículos serían conducidos por los zombis que supieran manejar, aunque por su estado se subirían a las veredas, atropellarían a carretilleros, motociclistas, y cuanto transeúnte se les atravesara. Y los buitres y gallinazos los seguirían, saboreando en el camino los restos de carne que les cayó de sus víctimas. Y los no zombis estarían aterrados e impotentes. Tan sólo escondiéndose en sus casas y en búnkers, esperando noticias sobre el alud de necrófagos. Pero por mientras, los zombis estarían entretenidos comiendo carne humana, de personas que fallecieron hace unos días, y además ellos leerían las fechas y los nombres de los féretros, cual menús con platillos para elegir. Además en los cementerios habría toda una conmoción y una cuarentena de ataúdes abiertos, con necrófagos degustando las frescas carnes, codeándose con los gallinazos, y hasta dándoles en el pico a estas aves trocitos de carne humana. Pero como la mayoría de féretros estarían llenos de polvo y huesos, pronto los cadáveres más frescos se acabarían y los necrófagos subirían de nuevo a los vehículos en busca de otros cementerios. Sin embargo, los que estuvieron en panteones de otras zonas de Lima también pensaron lo mismo. Y al llegar los del norte al sur, y los del sur al norte, se encontrarían con cajones abiertos con restos de sangre por todos lados, huesos ensalivados y algunos gallinazos saboreando algunos restos de carne. Ante la falta de nuevos cadáveres, los zombis subidos en sus transportes se dirigirían a las casas a violentar a sus habitantes para comerlos con todo y gafas y cabellos, pero sin zapatos. Entonces, los necrófagos vinieron a toda prisa y empezaron a tocar las puertas y los timbres, como si aparentaran ser civilizados, pero la gente ya sabría que son ellos y asegurarían las puertas. Por tanto, impacientes romperían las ventanas, y ante los gritos de las mujeres se harían paso incluso devorando a los perros guardianes. Sin embargo, cada grupesco tendría un líder, y dicho adalid les ordenaría qué casa atacar. Uno de ellos a quien llamaban Omicrón, señaló la residencial San Felipe, mientras le dio un lengüetazo a su labio superior. Y las centenas de necrófagos subieron y rompieron las puertas con hachas, devorando la carne viva de los mortales felipinos. Ante los gritos de hombres y mujeres, continuaban desmembrando cartílagos, trozos de carne y hasta chupando los huesos. De otro lado estaba otro líder, Omega, quien se encontraba con otra centena de necrófagos en la Torres de Limatambo, y del mismo modo ordenó que entraran a las casas y devoraran a sus ocupantes. Y así sucedió en cada rincón de una Lima que se iba quedando sin habitantes. Llegada la noche, yacían acostados con las barrigas reventando, pero hubo luna llena, por lo que de repente uno a uno se fue transformando en hombre lobo. Habiendo poco a poco un proceso de licantropía. Y una vez transformados se vieron entre si con malos ojos y Omicrón y Omega trataron de mantener el orden, pero sus instintos asesinos los conducían a atacarse entre ellos. Y así lo hicieron. Los hombres lobo se abalanzaron contra sus compañeros. Sin embargo, como habían comido todo el día no tenían apetito. Así que desistieron del canibalismo. De pronto, la luna, que estaba más brillante que nunca, empezó a irradiar una luz roja. Dicha luminosidad cayó sobre los cuerpos de los zombis, ahora convertidos en hombres lobo, pero esta vez los transformó en diablos. Provistos de tridente, cola y cuernos. Además rojos como sus ojos. Se contemplaron entre sí y de pronto se produjo un terremoto. Se abrió la tierra y emergió a la superficie el mismo Hades. Vio a tanta competencia y dijo en latin:

      -¡¡¡Yo soy el Dios  del Infierno!!!….¡¡¡Sométanse a las tierras de ultratumba!!!

      Dicho esto, con su poder, cual gigantesco agujero negro fue absorbiendo a los flamantes demonios, y uno a uno fueron cayendo a aquel gran abismo, donde los esperaba Cancerbero, el Caronte, y todas las almas pecadoras. Y quedó en Lima tan sólo unas decenas de habitantes, y vieron todo el país hecho un caos. Pidieron apoyo a las naciones unidas, pero para su sorpresa el mundo estaba lleno de otros necrófagos.

Los hermanos Ayar vs Los hijos del Quijote

Hace muchas lunas sucedió lo inimaginable entre las leyendas populares. Algo que realmente desconcertó a sus descendientes. Desde las páginas de los libros antiguos de literatura brotaron por un lado los hermanos Ayar, y también los hijos de Don Quijote. Estos dos grupos por razones históricas no se veían con buenos ojos. Así que decidieron declararse la guerra. ¿Qué humano habría creído que personajes literarios terminaran por retarse a ultranza? Sin embargo, ahora se preparaban para el gran ataque.

De entre los hermanos Ayar figuran Ayar Cachi, Ayar Uchu, Ayar Auca y Ayar Manco, quienes conformaron, según la mitología incaica, los cuatro personajes que iban a fundar el Cusco. No obstante, en sus tiempos sólo había 30 casas con sus respectivos Ayllus. Y cada uno de los personajes nombrados tenía una esposa y/o mujer. El primero tenía a Mama Huaco, el segundo estaba comprometido con Mama Ipacura, el tercero tenía por mujer a Mama Raua, y el cuarto estaba con Mama Ocllo. Salieron del cerro Tambotoco, donde había tres cuevas. Una de ellas era Pacaritambo (Posada del Amanecer), pero este relato sucede antes que se fundara el Cusco. Y justamente de otro libro antiguo brotan los hijos del Quijote: Anselmo, Buenaventura, Clemente y Eufrasio. Cuatro personajes que heredaron las destrezas de caballería, el talante de su padre, pero también su locura. Los dos grupos se preparaban para hacer frente al enemigo. Parecía como el Yawar Fiesta, en que el cóndor y el toro se enfrentan en una cruel pelea por la supervivencia. Sólo que el ave está atada al lomo del cuadrúpedo, y le da de picotazos hasta que el toro sucumbe ante la pérdida de sangre y muere. Sin embargo, en esta ocasión los hijos del Quijote no van a estar atados, sino que será una pelea justa ante sus oponentes, los hermanos Ayar. Según el ‘protocolo’ bélico se reunirían en el majestuoso Machu Picchu, pero Ayar Manco pidió alejarse un poco para no dañar el patrimonio histórico y maravilla del mundo. Los hermanos De la Mancha aceptaron su petición y se distanció la gresca algunos kilómetros de ahí. Por su parte, los hermanos Ayar contaban con hondas, cuchillos, arcos y flechas, machetes, macanas y hasta huaybintos (boleadoras). A su alrededor el oxígeno de los andes se introduce en sus pulmones vernaculares. Y se dan cuenta que la dirección del viento los favorece. Vestidos de trajes ancestrales y con una mascaypacha sobre sus cabezas, estaban listos para la batalla. De otro lado, los hermanos De la Mancha estaban armados con arcabuces, lanzas y hasta espadas. Y se da inicio al enfrentamiento con un sonoro grito:

      -¡¡¡Awqanakuy!!! –vocifera Ayar Manco indicando que se inicie la guerra.

      Ambos bandos se empiezan a aproximar, pero tienen a los árboles como escudos. Y como los hermanos Ayar tienen arcos y flechas, les es más fácil dar en el blanco a distancia. Sin embargo, los hijos del Quijote no están dispuestos a morir tan fácilmente. Así que utilizan un medio versátil para llegar a velocidad ante el enemigo: sus caballos pura sangre. Eufrasio y Clemente galopan en sus equinos sosteniendo sus lanzas. Corren hacia donde están los hermanos Ayar, pero son infelizmente flechados por Ayar Auca y Ayar Cachi. Al caer estos dos españoles, sus caballos se dan a la fuga. Y yacen ahí tirados retorciéndose de dolor y en plena agonía, ya que los indios cuando lanzan sus flechas apuntan hacia el corazón. Habiendo visto derrotados a sus hermanos, los De la Mancha ya no quieren exponerse ante los flechazos. Así que utilizan su arma secreta: el cañón. Sin perder la euforia lanzan cañonazos hacia sus enemigos. Uno de esos proyectiles despedaza a Ayar Cachi, y el siguiente perfora el pecho de Ayar Auca. Los dos hermanos Ayar que quedan, entre el deseo de venganza y el dolor por la pérdida de sus hermanos, piden a Apu Kontiki Wiracocha que los ayude a vencer a los españoles. De pronto, el cielo se torna opaco y las nubes cubren el sol. Parecía el anochecer, por lo que Anselmo y Buenaventura se preocupan y no entienden como se oscureció el día. De pronto, un estruendoso sonido ocurre en el firmamento. Wiracocha lanza sus illapas (rayos) sobre los cañones de los De la Mancha y los despedaza. Una vez sin este arsenal, Ayar Manco y Ayar Uchu deciden combatir cuerpo a cuerpo con el enemigo. El primero sale con su macana y el segundo vuela con sus alas. Se ve a un Anselmo admirado por apreciar a un indio volador, mientras que Buenaventura sube a su caballo y al ver al indio con su macana, lo subestima y baja del corcel. Desenfunda su espada y se aproxima a toda prisa a su encuentro. Mientras Ayar Uchu cae encima de Anselmo acuchillándolo seis veces por todo el dorso. Sucumbido ante la muerte, cae el español y sólo queda Buenaventura. Sin embargo, el dios vernacular luego de haber dado el poder de volar a Ayar Uchu al posarse en tierra queda convertido en piedra. Entonces, la guerra queda reducida uno a uno, que era Ayar Manco contra Buenaventura De la Mancha. A la distancia el indígena mide los movimientos del peninsular. Se miran fijamente a los ojos, tratando de no pestañear. Y Ayar Manco corre raudo hacia Buenaventura. El primero portaba una macana y el segundo su espada. La inevitable colisión termina con una macana cortada en dos. Por lo que el indio saca su cuchillo y se lo lanza al español en el pecho. Sin embargo, la armadura que lleva puesta lo salva de las garras de la muerte. Desarmado Ayar Manco, carga una piedra y se la lanza a Buenaventura, pero éste la esquiva, y sin más miramientos le clava la espada en el cuello. Dándole muerte en el acto. Sin embargo, de entre las cuatro esposas de los hermanos Ayar, quienes habían estado observando la lucha cruenta, Mama Huaco no resiste el dolor, toma su huaybinto y lo lanza con fuerza hacia Buenaventura que incluso se carcajea por la visión que tenía de las mujeres indias. Sin embargo, las boleadoras que cortan el aire en su desplazamiento, llegan hasta el último De la Mancha que estaba en pie, y justo le da en el cuello, lo asfixia y muere. Finalizando la guerra entre los indios y los españoles, cual cóndor que termina de picotear al toro que habíamos mencionado. Posteriormente, Mama Huaco funda el Cusco y conjuntamente con las otras viudas, se encargan de erigir un gran imperio. Teniendo como líderes a los Incas. Y esa semilla se procreó hasta convertirse en el Tawantinsuyo, que llegó a expandir Pachacutec (el que cambia el mundo), en un gran territorio que nos heredaron nuestros antepasados. Y la leyenda de los hermanos Ayar voló como el viento y se inmortalizó como cada una de las rocas del Machu Picchu.

Poseidón en el mar de Grau

Libro de cuentos: “Fictocronías”

La zozobra era dantesca entre los pescadores, quienes a través de sus ancestros en forma de tradición oral habían oído sobre su existencia. Sin embargo, nunca lo habían visto y tan sólo sus abuelos de algunos tuvieron la oportunidad de verlo en todo su esplendor. Ante las aguas del imponente mar de Grau tenían la inexplicable sospecha que pronto, muy pronto, aparecerían sus monstruosas criaturas. Y eso no los dejaba trabajar tranquilos, ni siquiera en las playas, los bañistas y surfistas podían suspirar la paz, a sabiendas que dentro de las profundidades, donde sólo deberían brotar cardúmenes y plancton, el rey de los siete mares un día entraría en escena.

Los peruanos que vivían cerca al litoral en toda la costa, eran los más preocupados que viniera Poseidón, el cual según les habían contado tenía el dominio absoluto sobre las aguas, los océanos, los ríos, y hasta de los charcos. Por su parte, los marineros, temerosos que de pronto aparezca solicitaban quedarse en tierra firme. Es decir, que le temían más que a los tiburones blancos, y aunque jamás lo habían visto, se rumoreaba que en esos días de verano se manifestaría en alguna forma. Dicho y hecho, justo cuando nadie lo imaginaba. Cuando en las playas había una profusa asistencia de bañistas, surfistas, pescadores y navegantes. Justo en el límite de las 200 millas marinas, en forma paralela y sincronizada emergieron orcas gigantescas, enormes tsunamis y el mismo Poseidón transformado en coloso de piedra. Ni bien vieron la luz del sol, se acercaban peligrosamente a las costas del ahora vulnerable mar de Grau. Tan sólo un marinero que descansaba escéptico de las habladurías de sus compañeros, al echar un vistazo al horizonte pudo ver el gran movimiento talásico, además a los mastodontes marinos como puntos blancos con negro y al gigante rey de los mares.

   -¡¡¡Peligro, peligro….peliiiiiigrooooo!!! –gritaba desesperado señalando con una mano hacia la tragedia y con la otra tenía agarrado el telescopio.

Al principio nadie le hacía caso, pero ante la persistencia de los tremendos gritos, empezaron a comprender la inminente desgracia que se les venía a toda velocidad. Otro de los marineros en la cabina de control alertaba sobre simultáneos tsunamis que podrían sumergir todos los puertos de la costa e inundar varios kilómetros de tierra adentro.

  -¡¡¡Alerta, alerta….se aproximan tsunamis a la costa!!!….¡¡¡Evacuen el área….repito….evacuen las playas!!! –vociferaba el marinero desesperadamente, mientras crecía el pánico en aquel barco y en general en todas las embarcaciones.

En tres minutos todos los bañistas estaban alarmados. En siete minutos toda la costa estaba informada. En diez minutos era el tema general del mundo. Los almirantes, capitanes y jefes de las embarcaciones dieron la orden de retornar a puerto. Y de otro lado, cada vez estaban más cerca las orcas gigantes, impulsadas por los tsunamis y dirigidos por el mismo Poseidón, quien saboreaba cada segundo de terror de los peruanos. Gracias a la información dada a la Marina, en todos los litorales se evacuó a la población hacia tierras altas. Sin embargo, quedaban los más valientes a proteger los puertos y en las costas levantaban una muralla para contrarrestar las gigantescas olas que ya estaban por llegar. Sólo un milagro los salvaría de la muerte. Y fue un milagro lo que se presentó ante sus ojos. Sucedió que en medio de una gran niebla que se había generalizado en todo el litoral, aparecieron decenas de barcos de guerra del tamaño de portaviones. Y en cada barco había marinos legendarios comandados por un Miguel Grau. Así como lo leen. Con su uniforme de almirante y su barba característica. Dirigiendo en cada barco a sus tripulantes, quienes seguían las instrucciones del rejuvenecido hombre de mar.

-¡¡¡Preparen los cañones!!!…..¡¡¡Fueeeeegooooo!!! –gritaba cada Grau con un fervor patriótico muy parecido a sus días de vida.

     Y los cañonazos empezaron a hacer blanco en las orcas gigantes, en los tsunamis y en el mismo Poseidón. Se oía el ensordecedor ruido de los cañones, lanzando velozmente los disparos, que cortaban la atmósfera y la neblina a su paso. Y aquellos marinos gritaban ferozmente porque estaban derrotando a Poseidón. Sin embargo, el rey de los océanos no se dejaría vencer fácilmente. Así que se transformó en un pulpo gigantesco y con el impulso de los tsunamis se aproximó a la costa chalaca y empezó a zarandear y golpear con sus tentáculos a los barcos de guerra como si fueran juguetes de tina. Y al ver ese espectáculo el ejército de Graus se congregó casi como volando y convergieron en un solo cuerpo, que formaron un gran coloso súper Grau. Y de héroe pasó a superhéroe, y al ver a Poseidón convertido en pulpo gigante, él se transformó en un tiburón dantesco y asesino. Se aproximó a toda prisa hacia su enemigo y lo devoró de tres mordiscos. Parecía que súper Grau había estado con hambre. Y hasta eruptó los gases intestinales, y de entre esos eruptos brotó una nube que se elevaba hacia el firmamento. Era Poseidón derrotado, quien no tuvo más remedio que huir humillado, molesto y un tanto admirado ante el poder de su adversario. Y como despidiéndose de los peruanos retomó nuevamente la forma humana de gigante y levantó el pulgar con la mano derecha, en señal de triunfo. Ante este gesto los marinos y hombres de mar laureaban su nombre:

     -¡¡¡Súper Grau!!!, ¡¡¡súper Grau!!!….¡¡¡súper Grau!!! –vitoreaban alegres y satisfechos por los resultados y por el espectáculo único que vieron sus ojos.

Y así el mar que lleva su nombre ahora ya está fuera de peligro. Así como Grau hizo honor a su imagen como héroe, así nuestros demás héroes de la historia están esperando su turno, y más aún que nosotros también nos volvamos héroes día a día con nuestras buenas acciones, en pro del ecosistema y de la misma raza humana.

La Invasión

Al otro lado de la galaxia existe una civilización de criaturas. Una etnia extraterrestre que tiene por nombre “crinox”. Son seres con cabeza trianguloide, con grandes ojos negros que brillan y tres pequeñas antenas. Su piel es color blanco y pueden volar por el espacio. Estas criaturas utilizan una sustancia que hace funcionar sus máquinas, algo que les sirve de combustible. Ellos le llaman “masa”. Dicha sustancia se terminó en su planeta, debido a una sequía interestelar, por un alto grado de calor. Los crinox, estando desesperados por conseguir masa, no saben de donde sacarla.

Un día en uno de sus laboratorios espaciales, sus científicos están rastreando la sustancia con uno de sus equipos sofisticados, determinando que al otro lado de la galaxia hay un planeta donde hay grandes cantidades de masa. Los habitantes de este planeta son criaturas muy extrañas, con cultura muy primitiva. Tienen ojos pequeños y no pueden volar. Se hacen llamar “humanos”. La masa que necesitan estos extraterrestres existe en dicho planeta en grandes cantidades, y tiene como fórmula H2O. Es el agua. Los crinox abordaron una gigantesca nave espacial y con los últimos indicios de combustible iniciaron un viaje intergaláctico. Una verdadera travesía por el espacio, en busca de aquel elemento vital, que hace funcionar su mundo. En la nave solo viajaron 10 millones de crinox. Superando la velocidad de la luz, llegaron en cinco años, llegando hasta el planeta Tierra. La nave era demasiado grande, así que una pequeña flota aterrizó en el desierto del Sahara. Las criaturas al no ver ni rastros de masa, pensaron que sus científicos se habían equivocado. Para ello la comunidad de científicos terrestres ya había detectado la llegada de los extraterrestres. Las Naciones Unidas estaban en estado de alerta. Movilizándose del mismo modo las fuerzas de la OTAN. Los humanos ya se olían una guerra intergaláctica. Terrícolas de todo el mundo se organizaron y se preparaban para el ataque. Sin embargo, los crinox no daban señales. Las naves permanecían inmóviles. Unos valientes se atrevieron a forzar las puertas, pero fueron repelidos por un campo de fuerza. Pasaban los días y continuaba aquella situación de suspenso. La noticia acaparó todos los diarios terrestres y era el tema del día en todos los noticieros. La historia de Orson Wells se había hecho realidad. Al décimo primer día, la gigantesca nave que estaba en el espacio, dio la orden de tomar la masa por la fuerza. Al instante, se abrieron las puertas de las naves y al ver congregados a tantos terrícolas abrieron fuego con sus armas láser. Los humanos contraatacaban con sus primitivas armas, pero no les hacían el menor daño. Los extraterrestres tenían la guerra ganada. Matando a los humanos a diestra y siniestra. No obstante, no sabían dónde encontrar la masa. Ante esta situación, tomaron prisioneros a varios humanos.

Los condujeron a abordar las naves, y utilizando otro de sus sofisticados equipos, se comunicaron con ellos en su propio idioma. Los interrogaron acerca de la masa. Les preguntaron dónde la tenían oculta. Los humanos no comprendían a qué se estaban refiriendo y sólo permanecían callados sin moverse siquiera. Uno de los crinox, sacó un recipiente que contenía masa y se lo mostró a un terrícola. Luego le preguntó dónde había más. El humano sorprendido les dijo a los demás que estaban con él que lo que querían era agua.

-Eso era todo lo que necesitaban –respondió un humano sonriendo.

-Nosotros podemos darles mucha agua, digo masa –exclamó otro de ellos.

Uno de los crinox empezó a narrarles la situación que vivían en su planeta. El humano lo comprendió y le prometió que se reuniría con un concejo de humanos para solucionar su problema. Por ese entonces existía otra situación que mantenía preocupados a los terrícolas. Algo que determinaría el destino de su especie. Se trataba de la capa de Ozono. Según los científicos, se encontraba tan desgastada que pronto iba a desvanecerse. Y los rayos ultravioleta entrarían de frente a la antropósfera. Matando a todo ser que se encontrara en ella. Ante estas dos situaciones, las organizaciones mundiales no sabían cuál era la prioridad. Con tanta demora, los crinox se presentaron ante los humanos y utilizando su mismo lenguaje les pidieron razón sobre la masa. Uno de los presidentes ahí reunidos, les explicó que su planeta también estaba atravesando por una situación terrible. El humano le narró lo referente a la capa de Ozono. Y uno de los crinox dijo:

-¿Ese es todo el problema? Nosotros podemos renovar su capa de Ozono.

Los humanos desconcertados, no creían lo que estaban escuchando. Entonces, otro presidente exclamó:

-Señores crinox, si ustedes renuevan nuestra capa de Ozono, nosotros los surtiremos de mucha agua… digo… masa.

Se oyeron voces de aprobación. Dicho todo esto, los extraterrestres fueron a la gigantesca nave y sus científicos, utilizando su tecnología se dispusieron a renovar nuestra capa. Utilizaron sustancias desconocidas por el hombre y fórmulas químicas muy extrañas. En dos días la gran protectora estaba como nueva. Las organizaciones mundiales ovacionaron a los crinox, y les agradecieron por su ayuda. Inmediatamente la gigantesca nave se aproximó a la Tierra y haciendo uso de un gran tubo…succionó y succionó la masa de los océanos. Cuando el nivel de estos estuvo a la mitad, se detuvieron y agradeciendo a los humanos se perdieron en el cosmos. La humanidad ya podía descansar tranquilamente. Su capa de Ozono los protegería por miles de millones de años. Los crinox volvieron a su planeta y volvieron a hacer funcionar sus máquinas. La conexión intergaláctica produjo una efímera simbiosis por la sobrevivencia.

Narrativa vs Poesía

Definitivamente que este artículo solo podía ser escrito por alguien que ha experimentado los dos géneros, como es en mi caso. Recuerdo cuando empecé a escribir poemas. Sobre todo cuando tomé la decisión de escribir a diario poemas, motivado por el Premio Copé de Petroperú. Fue una experiencia exquisita. Escribía un poema cada día de nueve párrafos y en rima. Y al terminar cada uno, sentía un regocijo y una liberación sorprendente.

Pasaron los años y la idea de escribir una novela iba creciendo en mí y haciéndose cada vez más fuerte. Y fue entonces que a los 27 años decidí escribir mi primera novela. Por supuesto que no contaba todavía con una computadora, pero eso no fue impedimento para llevar a cabo mi propósito. Así que empecé a escribir en hojas rayadas tamaño oficio. Y “el mapa” con los detalles que iba creando estaban en hojas bond. Posteriormente fue que se compró una computadora en mi casa, y fue entonces, terminando mis estudios  superiores que logré culminar dicha obra.

Con mucho esmero fue que hilvané las demás novelas que tengo y que están esperando salir a la luz, pero es que también no es tan fácil publicar en el Perú. Y me refiero a lo costoso que representa pagar los servicios de una editorial y poder ver en papel físico tu obra publicada. Solo nos queda tener fe en algunas editoriales grandes que tendrán que aprobar tu obra para así verla publicada. Sin embargo, también están los concursos literarios que premian a los ganadores, pero que es como una lotería.

Posteriormente y debido al factor costo fue que me animaron a publicar libros de cuentos. Para ello fue más cómodo en esfuerzo, ya que al escribir 10 cuentos, ya tenía mi cuentario listo para pasar por el proceso de edición. Sin embargo, como en el caso de la novela también representa un costo, que muchas veces no está a la mano de una mayoría. Por lo que uno se ve en la necesidad de buscar a las editoriales pequeñas para que nos hagan el favor de imprimirnos una pequeña cantidad de libros.

Si me preguntan con qué género me siento más identificado. Pues hace 10 años era la poesía; sin embargo, es con la narrativa con que he podido construir historias y crear personajes. Por lo que se ha convertido en un género especial que me ha cautivado. No obstante, en fechas como el Día de la Madre, que a muchos se nos da por escribir un poema alusivo, es que uno comprende que la poesía sigue latente en nuestro gusto, y que está ahí esperándonos. Para continuar cautivándonos. Aún conservo mis poemas y sé que en cualquier momento puedo continuar creando más.

Por lo tanto, la narrativa y la poesía tienen cada cual lo suyo. El magnetismo que puede generarnos César Vallejo, también lo puede generar Abraham Valdelomar y Mario Vargas Llosa. Solo es cuestión de dedicarle un tiempo predefinido a cada género. Y si quieren sentirse escritores completos como lo siento yo, escriban poemas, cuentos, novelas, artículos, etc. Todo lo que puedan, ya que como diría Gabriel García Márquez: “Lo importante es mantener el brazo caliente”. Así que buena suerte y a seguir creando estimados escritores del mundo.

Mecanografía: ¿Anacronismo con nostalgia?

Cuando estaba en II de secundaria llevábamos el curso de Mecanografía. ¿Si creen que era un curso aburrido? Pues tienen razón jaja. En ese tiempo no me parecía muy divertido estar machucando teclas y escribiendo letras que no tenían ningún significado, pero que sin embargo, supuestamente nos ayudaría para ubicar de memoria las letras de las teclas. Más bien me acuerdo que el profe que teníamos era falto de carácter y muchas veces fue bombardeado con lluvia de papeles.

Recuerdo que en la casa de mis abuelos (ahora casa de mis tíos) había una máquina de escribir grande. Y a veces me resultaba interesante colocarle una hoja y escribir palabras como lo hacía la gente grande. No obstante, también uno de mis tíos tenía en ese tiempo (80s), una máquina de escribir más pequeña –azul claro-, donde empezaba a escribir mis primeros trabajos de colegio. Ya se imaginarán todo lo que se tuvo que hacer para que aquel aparato funcione bien.

Pasaron los años y en mi casa compraron una máquina de escribir color beige. Al principio solo era la máquina nueva de la casa, pero con el tiempo y habiéndome tomado el trabajo de descubrir todos sus trucos, y además ocuparme de cambiarle de rollos de tinta, le fui tomando inconscientemente cariño. No puedo olvidar aquellos momentos que pasé durante mi educación superior tipeando mis trabajos y sobre todo haciendo las carátulas, donde tenía que contar los espacios y con paciencia, con mucha paciencia, salía al final el trabajo terminado y listo para entregar.

Los historiadores estiman que varias formas de máquina de escribir fueron inventadas al menos 52 veces por mecánicos que intentaban conseguir un diseño útil.En 1714 Henry Mill obtuvo una patente de la reina Ana de Estuardo por una máquina que, según era descrita, se parece a una máquina de escribir, si bien no se sabe más.Entre los primeros desarrolladores de máquinas de escribir se encuentra Pellegrino Turri, en 1808, que también inventó el papel de calco. Muchas de estas máquinas primitivas, incluyendo la de Turri, fueron desarrolladas para permitir escribir a los ciegos.

Ya en los años 2000, al fin se compró en mi casa una computadora, que llegaría a ser la engreída y el juguete nuevo adorado por todos. Y gracias a ella es que pude escribir mis últimos trabajos de mi carrera de periodismo. Seguro que hay muchos de los lectores que ahora están frente a su propia computadora o de su laptop y esta historia les parece anacrónica, y de hecho lo es, pero ahora en momentos como este es que uno comprende a sus abuelos, quienes se la pasan remembrando sus anécdotas que tuvieron un lugar en el tiempo.

Dicen que actualmente ya no se fabrican las máquinas de escribir, las que en su momento fueron un artefacto muy útil y moderno. Ahora ya son piezas de museo, aunque todavía hay personas de avanzada edad que aún manejan su inseparable máquina de escribir. La mía ya no recuerdo cuándo la desechamos, pero al igual que esta, las computadoras también están en proceso de ser desechadas, y lo mismo le pasará a las laptops, ya que la tecnología avanza y solo nos queda acoplarnos a los nuevos cambios. A estar acordes con los nuevos inventos, avances tecnológicos y los grandes pasos que da la humanidad, en este maravilloso mundo del modernismo futurista.

Las cucarachas espaciales

El desfile tuvo que interrumpirse por que habían algunos cráteres en el camino. Todos tuvieron que evadir dichos obstáculos y  continuar con su acto festivo. Todas las cucarachas mutantes estaban con sus bombos y platillos, con sus flautas, con sus gaitas y hasta con sus guitarras eléctricas. Ya se imaginarán el ambiente que se vivía a su paso. Sin embargo, no había tanto público como se hubiera esperado. No había seres alados, terrestres ni submarinos. Así que el jefe del desfile empezó con su arenga al grupo de blatodeos:

-¡Compañeros blatodeos… el terreno está algo abrupto, pero no es óbice para nosotros, que hemos estado en esta tierra desde hace miles, o hasta millones de centurias!…

Sin embargo, no todos estaban conformes con los eufemismos y palabras alentadoras del jefe blatodeo. Y empezaron las exclamaciones rebeldes:

-¡Estamos cansados! ¡Tenemos hambre! ¡Descanso! –decían algunas voces que se hicieron escuchar.

-¡No tenemos tiempo para descansar! ¡Nosotros somos una legión de músicos de guerra! ¡Por tanto, debemos seguir adelante, ya que los formícidos nos llevan delantera! ¡¿Vamos a dejar que nos superen?! –preguntó con energía el líder de aquel grupo de blatodeos.

-¡¡¡No señor, no señor, no señor!!! –respondió el grupo como se le hubo adiestrado que contestaran a las arengas.

Así que aquellas cucarachas mutantes, haciendo caso al jefe del desfile, siguieron su rumbo para no ser alcanzados por las hormigas mutantes en aquel inigualable mundo de Ganimedes, que es una de la lunas de Júpiter.

Dios

(Poemario: “Paranoia Verde”)

Teniendo el poder más grande,
no lo busquen en relicario,
su presencia universal se expande,
eso confirma su gran vicario.
Gente ignorante siempre quiso,
con falsos dioses reemplazarte,
pero lo único que hizo,
fue a la larga enojarte.
Disculpa señor a los pecadores,
que a tu casa no acuden,
muchos de ellos oradores,
que a tu clero lo eluden.
El cielo y la Tierra creaste,
poblándolo de criaturas,
en seis días acabaste,
descansando luego en las alturas.
Espectador de tu creación,
omnividente de lo que pasa,
¿será acaso la evolución?
¿por qué la sociedad fracasa?
Señor, ayuda al ser humano,
ilumínalo de sus errores,
ya que si no le das la mano,
ese es el peor de sus temores.