¿El libro físico está por desaparecer?

Libro+electrónicoA pesar que año a año le rendimos homenaje a los libros, lo cierto es que llegará el día en que ya no se utilice el libro físico, sino que será reemplazado por los libros electrónicos (e-books).

Parece a simple vista algo exagerado, pero recordemos lo que pasó con los diskets, las cámaras fotográficas mecánicas, los primeros celulares, el VHS y el Betamax, el Beeper, el Fax, etc.

Todo ello quedó como piezas de museo. Esa es la realidad, e incluso ya verán que el popularizado Smartphone quedará opacado por otro aparato electrónico. Así que no nos queda más que evolucionar y estar acorde con las nuevas tecnologías.

Recuerdo mi máquina de escribir. Cuando tenía que redactar un trabajo de la universidad. Era algo metódico, ya que tenía que calcular la cantidad de espacios, con la finalidad de hacer la carátula. Para aquellos tiempos era algo normal y cotidiano. Sin embargo, extraño aquellos días en que tenía que enfrentarme a la hoja bond en blanco.

Cómo iba a imaginarse Gutemberg que su sistema de imprenta iba a ser relegado por la modernidad. Que aquella novedad de su época llegaría a opacarse por las nuevas tecnologías.

Estando en la era digital, cada vez se escribe menos con los lapiceros, e incluso los lápices solo se usan en los colegios o en las clases de dibujo. Además ya se detuvo la fabricación de las máquinas de escribir.

Sin embargo, como ya está pasando, los contenidos de las grandes enciclopedias están siendo traspasadas por los ingentes buscadores como Google o Bing.

Por tanto, no hay que entristecerse tanto. Al contrario, debemos asumir nuestro rol como civilización moderna y tal como dejamos de usar el mouse, procedamos a dejar ingresar a las nuevas invenciones. Y luego de cien años, ya veremos que todo aquello que hasta nuestros días nos son de utilidad cotidiana, se convierta en chatarra y serán reemplazados por las nuevas tecnologías, que irán acorde con los nuevos tiempos futuristas.

Once años en el ciberespacio… ¿y tú?

En el año 2000 empecé a volverme un cibernauta. Sin embargo, en 1998 fue la primera vez que entré a una cabina de internet. Y como ya se lo podrán imaginar, para alguien que es nuevo en dicho terreno no sabía qué buscar, y hasta cierto punto ignoraba qué hacía sentado frente a aquellas computadoras. Sin embargo, gracias a amigos que tenían más experiencia es que fui entendiendo la importancia de la red en nuestro planeta.

Primero, como muchos empecé chateando. Estaba muy de moda el chat sobre todo internacionalmente, y uno podía escoger el país, la condición, la edad, etc, del grupo donde entrabas a chatear. Fue así que comencé a conocer mucha gente que también se conectaba, e incluso tuve unos cuantos encuentros con personas de Lima que también había conocido por el chat.

Sabemos que internet hizo su ingreso a nuestras vidas en 1969, hace 42 años, pero que solo tenía un uso restringido hacia grupos elitistas. Pasados los años fue que se ha ido popularizando e insertándose en las vidas de millones de personas en todo el mundo. Y por supuesto que gracias a su existencia es que pudimos y podemos buscar información para hacer nuestros trabajos y monografías. Hablar de internet es hablar del buscador Google; ese gigante que se ha posicionado en el uso diario de los cibernautas, donde puedes encontrar toda clase de datos, noticias, imágenes, etc.

Hasta la fecha nos ha sido muy útil la red de redes; sin embargo, me pregunto ¿cuál será el futuro de internet?, ¿cómo variará su uso en los próximos 30 años? Eso solo lo sabremos a su tiempo. Mientras tanto nos queda seguir disfrutando de su utilidad.

En principio al pensar en la red mundial, la mayoría se conectaba un par de veces a la semana, luego fue una vez por semana, y cuando nos damos cuenta estamos tres o cuatro veces entrando a ver si ya nos llegó correo electrónico, si tenemos algún comentario en nuestros blogs, o demás información que nos atañe.

Definitivamente su uso se ha vuelto obligatorio, y a veces nos esclaviza o envicia, ya que no medimos el tiempo que nos demanda cada vez que nos conectamos. Podemos entrar a mirar nuestro correo casi inocentemente, y por la gran curiosidad que una cosa nos lleva a la otra, tranquilamente pueden pasar cuatro horas sin que nuestro reloj o el reloj de la computadora dejen de ser vistos.

Once años más tarde, cuando cada día me conecto a internet, tengo todo un mar de cosas que puedo buscar y otro mar más que está esperando ser visitado. Tal vez por motivos de salud si me controlo del tiempo que le dedico a diario, pero también hay que considerar que ha cambiado la vida de mucha gente que además vive del mundo del internet, ya sea como atención al público en una cabina pública, o un oficinista que requiere información diaria, o hasta un trabajador freelance que le dan trabajo desde otras partes del mundo o a veces en el mismo país.

De tal modo que once años se me han pasado en un abrir y cerrar de ojos. Y no hay día en que no me conecte, salvo alguna emergencia, pero normalmente para los que vivimos de la información es una labor de hormiga en un mundo de titanes. Ya me puedo imaginar en unos 30 o 50 años tener nuestros relojes, lentes, o cualquier otro dispositivo en que podamos conectarnos a la red. Serán los tiempos futuristas, pero por sobre todo será otro gran paso para la humanidad.

El celular: ¿Cómo nos cambió la vida diaria?

Mis primeras memorias de los celulares son por el año 1994, cuando trabajaba al año siguiente de haber acabado el colegio, en una oficina. Fue en ese tiempo cuando vi por vez primera los celulares. Sin embargo, no eran como los vemos ahora, sino mucho más grandes, como ladrillos y sus antenas. Era un lujo el poseerlos y solo los tenían los empresarios, profesionales y demás personas que se suponía que eran acaudaladas.

En el año 1997 estuve dentro del negocio de la venta de los celulares. No obstante, para ese año ya la popularización de su uso había aumentado, pero todavía podría decirse que no cualquiera tenía uno. Y por razones que no recuerdo bien, de repente porque tenía que ser un “tocapuertas”, renuncié y continué luego de un tiempo con mis estudios preuniversitarios.

Ya en el año 1998, la masificación de los celulares era evidente, y muchos de mis compañeros del instituto donde estudiaba tenían uno. Por supuesto que todavía la forma de ladrillo era popular. Así que todavía tenía que mirar a esas personas con cierta envidia. No obstante, comprendía que poseer uno representaba un gasto que no podía darme el lujo de pedir.

A partir de 1999 durante mis estudios de periodismo fue que realmente el número de celulares había salido de proporción y ya empezaba a sentir una necesidad de comprarme uno. Sin embargo, no fue hasta el año 2004 que pude al fin tener mi primer celular. Ese momento fue muy significativo en mi vida y aunque ya no era para mostrarlo en público, tenía cierta conformidad. Como que estaba dentro de un estatus social. Así que ya se imaginarán que no fue el único que tuve, ya que posteriormente perdí ese y dos siguientes.

Hoy en día tengo mi cuarto celu y lo cuido muy bien. No me importa que no tenga cámara de fotos ni otra cosa superflua. Me conformo que tenga radio y las funciones básicas. Con eso es suficiente por ahora. Así que ahora que hasta los comerciantes tienen celulares, no nos cuesta nada ponernos a pensar cómo ha cambiado nuestras vidas su uso cotidiano.

Se dice que actualmente el número de celulares en el mundo supera los 5 mil millones, y que en Perú habría unos 20 millones activos. Así que a pesar que solo hay tres o cuatro operadores en el país, parece que por la demanda el costo de estos aparatos se ha mermado. Aumentando así el número de compradores por año. ¿Dónde continuará la locura de la comunicación móvil? ¿Qué pasaría si se masificara la telepatía? ¿Preferirías esta última?

Definitivamente que si pudiéramos aprovechar el porcentaje que nos falta por utilizar de nuestra capacidad cerebral, y que esto sirviera para facilitar la comunicación, de hecho que la preferiríamos, aunque tal vez no tendríamos secretos en nuestras mentes. Esos tiempos serán revolucionarios. Por lo pronto me viene a la memoria aquellas imágenes vanguardistas de Meteoro con una especie de celular en los años 60 y el “cono del silencio” del Agente 86 de quizá la misma época. ¿Aló?

Visita a toda una Zoociedad: “El Parque de las Leyendas”

Ya serán unos veintitantos años que no visitaba el tan bien ponderado “Parque de las Leyendas”, uno de los más populares zoológicos de la capital. Justamente fue hace un año en que mi hermano menor nos facilitó pases a mi papá y a mí para poder deleitarnos una vez más con los variados y muy pintorescos animales de todo tipo. Recuerdo casi borrosamente que de la Av. La Marina hacia la puerta del Parque se situaban numerosos vendedores de artesanías y toda clase de souvenirs, es decir, recuerdos en general.

Actualmente ya no pululan estos comerciantes y más bien antes de llegar a las boleterías han construido una fachada con puertas de acceso para peatones y para automóviles. Luego de canjear los pases ingresamos y vinieron a nosotros toda clase de recuerdos del pasado. Además conforme fuimos enrumbando a las diferentes zonas notamos que ya no eran ni las mismas jaulas y de hecho ya ni los mismos animales. Primero dimos una vuelta por la Zona Internacional. Y no dejo de pensar en aquella ardillita que se paseaba por todas partes. También vimos a los felinos salvajes. Por suerte llevamos la cámara fotográfica y pudimos captar las imágenes de la mayoría de especímenes.

Pero volviendo a los felinos, en este caso había un león que caminaba en su jaula de un lado para otro, dificultando la toma fotográfica y recordándome que algunos expositores son como ellos inclusive yo jaja. Bien, además de aquellos tigres y leones había búfalos de un tamaño enorme, que bien podían ser la presa de muchos gatos salvajes. Justo salió el sol y la gente empezaba a poblar los vericuetos del Parque. Cuando llegamos vimos a unos escolares casi de Kinder, quienes en fila india seguían las indicaciones de sus profesores. Seguro que para ellos todo les parecería enorme y gigantesco. Vimos también diferentes clases de osos. Había pardos, de anteojos y otros más. Aunque creo que los que más estaban sufriendo por aquellos rayos solares serían los pingüinos, que estaban situados en un escenario que asemejaba los iglúes, pero de piedra o ladrillos. Ellos estaban acompañados de un ave más, pero no sé si era alcatraz o pelícano, quien se deleitaba con los pescados que seguramente los cuidadores les habrían arrojado. Así salimos de la Zona de la Costa.

Mientras todo esto pasaba por nuestras miradas, yo seguía tomando fotos, aunque posteriores animales que eran muy movedizos, que no se les podía tomar la foto. Pasado el mediodía fuimos a almorzar, pero previamente habiendo cruzado aquel puente que de chico nos parecía gigantesco. Ahora ya no estaba tan grande y también nos tomamos fotos con él. Almorzamos y nos salió al encuentro mi hermano, que trabaja hace un buen tiempo en el Parque. Y mientras mi papá y yo almorzábamos nuestro plato de pescado frito con lentejas, mi hermano iba viendo las fotos ya tomadas y nos comentaba los animales que iba reconociendo. Luego se fue a continuar con su trabajo, pero ya nos había guiado cómo continuar nuestro periplo.

De la entrada fuimos hacia la derecha, ingresando a la Zona de la Sierra, donde pudimos observar múltiples vicuñas. Muy atractivas por su porte y gran lanaje. También vimos variados tipos de aves, pero cómo no recordar al legendario cóndor andino, al cual podíamos ver en toda su dimensión en aquellos años en que los veíamos como pterodáctilos, volando de un lado a otro de una enorme jaula, que ahora ya no está. Estas aves señoriales prácticamente nos representan al igual que el Gallito de las Rocas.

Lamentablemente hubo jaulas que brillaban por su soledad. Quizá porque las estaban limpiando o simplemente ya no había un animalito que las more. No deseo dejar de contarles la variedad de vegetación que apreciamos y que muchas veces pasa desapercibida y me refiero a aquellas plantas en cuyas cercanías tienen escrito su nombre. Mucha gente ni los lee, pero también tendrían que ser tomadas en cuenta como parte del atractivo turístico.

La parte de la Zona de la Selva es como siempre pintoresca con la entrada con muchos árboles y plantas exóticas. Aquí continuamos viendo variados animales como los otorongos, pero estos no eran del parlamento, más bien con ellos deberían llevarlos a los otros. A estas alturas el sol empezaba a tostar las carnes de la gente y de los animales, pero con la emoción del paseo, esta molestia sólo era parte del esfuerzo por ver a todas las clases de aves, monos, reptiles, etc. A propósito, al iniciar el periplo me fotografiaron con la compañía de fondo de la jirafa del Parque, que a primera vista parecía un monumento sin más movimiento que de la boca y las orejas, y ahora que recuerdo más bien no vi elefantes, que de seguro ya no serían los mismos que los de antaño. A esas alturas los relojes ya marcaban las dos de la tarde con treinta minutos. Y vimos cumplido nuestro objetivo de visitar todo el Parque, o al menos un noventa por ciento. Ya estábamos con la garganta seca y con el cuerpo sucumbido, con ganas de regresar a casa, un buen baño y a descansar por varias horas.

Para haber sido una visita gratis fue bien aprovechada y de acá no sé cuando volveré a visitar este zoológico. Espero que no sea hasta después de mucho tiempo cuando tenga que traer a mis propios hijos, pero si así fuera siempre habrá el reemplazo de tanto ser vivo que debería estar en libertad, pero para protección del hombre los mantienen encerrados, formándose a su entorno muchas fábulas que son todo un cúmulo de fantasías del glorioso y siempre interesante “Parque de las Leyendas”.

Todo vale en la comunicación: Un domingo sorpresivo

Pasé por la cuadra camino al mercado que está cerca a mi casa y me encuentro con un desfile de disfraces folklóricos, y no habría llamado mi atención (más de lo normal), de no ser por unos personajes con la máscara, los cabellos y la imagen en sus prendas del “Depredador”. En el acto me pareció alucinantemente híbrida, aquella mezcla entre lo tradicional y lo cinematográfico. Es una forma de expresar el arte. Sin embargo, luego me dirigí a una farmacia que está en la misma cuadra y ante una boticaria con tal sonido de la banda de música del desfile no podíamos entendernos, por lo que la señora tuvo que utilizar papelitos improvisados para escribirme precios unitarios y totales. Al final dio resultado tal “numerología”.

Terminé mi periplo yendo a la esquina de la cuadra donde vivo y al entrar había algo diferente a lo común que conocía. Al tocar la luna de la vitrina me extrañaba que el señor o señora no salieran a atenderme. No obstante, mirando otra vez la superficie de la vitrina me di con la sorpresa que había un timbre con el nombre genérico de dicho aparato. Así que al presionar una vez, oí al señor que decía: ¡Ya va!, y una vez viéndonos, al tiempo que lo saludaba me dijo: “Esa es la forma…con el timbre”.

Es decir, que practicamente me miraba con ojos de McLuhan, y me enseñaba la forma como comunicarme a partir de ahora. Llegué a mi casa y me di cuenta que la farmacéutica me había dado un par de pastillas que no eran ni la marca ni el genérico que yo le pedí, así que volví y le reclamé el cambio respectivo. Llegando a casa tomé una de las pastillas, descansé, me recuperé y terminé posteando dichas experiencias que ahora lees.

Mini-crónica del Inti Raymi

Fiesta del Sol

Recuerdo que en 6to grado de primaria dieron el aviso de traer cada alumno del colegio una caja de leche. A todos nos pareció extraño tal petición. Sin embargo, se cumplió el pedido, y ahí estábamos, trayendo nuestras cajas. Luego, en los siguientes días vimos algo pintoresco en medio de la cancha de fútbol. Parecía la edificación de algo, pero desde lejos no se veía bien. Luego nos enteramos que era una representación de la Fortaleza del Sacsayhuamán.

Tal parece que aquellas cajas que trajimos las habían forrado y armado con ellas la famosa escenificación incaica. Todo ese esfuerzo se justificó para una representación teatral del Inti Raymi. No recuerdo si aquél 24 de junio fue día de semana o no, pero lo cierto es que se realizó el performance de la Fiesta del Sol. Todos los alumnos estaban alrededor de la escenificación y fuimos testigos de aquella significativa ceremonia, con idioma quechua incluida. Los personajes estaban con atuendo incaico, incluyendo la mascaypacha.

Fue un número teatral digno de recordarse, y ahora que soy adulto me siento más identificado con las tradiciones incaicas. Ojalá nunca se deje de homenajear tan digna fecha y representativa para los peruanos. En realidad el Cusco es el ombligo del mundo. Feliz Fiesta del Sol!!!

Video del Inti Raymi:

¿Recuerdan cómo los agarró el terremoto?

terremotopisco CRÓNICA TELÚRICA

Yo recuerdo que eran ya casi las 7pm del 15 de agosto del 2007, cuando de repente el rumor descontrolado ingresó intempestivamente a nuestros hogares. Se trataba de un aparente temblor que no terminaba. Por lo que en aquellos segundos que pasaban, la calma rompió su cauce y se convirtió en nerviosismo. Las lunas de las ventanas temblaban y también todo mi edificio. Sin darnos cuenta el tiempo pasaba y el movimiento no se detenía. En ese momento en que uno toma la decisión de salir de la casa para ponerse a resguardo, fue cuando el nerviosismo se transformó en miedo. Muchos llaveros habrán temblado ese día, al ritmo de las respectivas manos temblorosas que no encontraban la ranura donde se coloca la llave para escapar.

En fin, cuando mi puerta estaba abierta el primero en salir fue mi perrito “aprovechando el pánico” jejeje. Para esto mis vecinos ya estaban en medio de la pista y asustados como todos. Bajé las escaleras con mi papá y el movimiento cesó cuando estuvimos en el primer piso. Hasta ahí parecía como un suceso más en el cotidiano devenir, pero luego fue que empezó la real tragedia. Para empezar todo el mundo quería comunicarse con sus seres queridos, y tanto así que colapsaron las vías telefónicas. Luego empezaron a salir las noticias sobre el epicentro en Pisco, y las tragedias ahí además de Chincha e Ica. Las noticias eran elocuentes sobre los muertos, heridos y los daños materiales. Y qué no decir de nuestro presidente García, que se lanzó a hablar a las cuántas horas del sismo, diciendo que no había sido nada lamentable, y que todo estaba bajo control. ¡Craso error!, pues a medida que avanzaban las horas se reportaban más muertes.

Sin embargo, a pesar del supuesto esfuerzo por parte del Gobierno para reconstruir el sur chico, lo lamentable es que aquel capital se fue por la tangente y sólo se veía que se avanzaban en las obras cuando estaban las cámaras, y luego que se iba la prensa, volvía el anquilosamiento. Han pasado dos años y esa gente aún no se ha recuperado física, material y psicológicamente. Hasta hubo fuga de presos, y algunos regresaron a completar su condena, pero habrá otros que ya desaparecieron ¿o se mimetizaron con sus habitantes?

Aquella experiencia fue como el puño de Dios que querría darnos un mensaje?, o es otra de las inexplicables ocurrencias del destino?

En fin, ¿Y tú recuerdas cómo te agarró ese día?

 

Video de noticias del terremoto del 15/08/07: