Soliloquios de un escritor bionírico

Un día más que el astro rey alumbra el hemisferio sur y un día menos en el calendario gregoriano que hay que usufructuar como buen escritor productivo. Luego de un buen desayuno y unos abs para no perder la costumbre, tenemos nuevamente la hoja en blanco en la pantalla de la computadora. Para unos la oportunidad de iniciar una nueva historia, para otros continuar la ilación de un relato ya formado, y para otros tantos sólo la oportunidad de esculpir en aquel lienzo electrónico las aventuras más alucinantes que puede imaginar cualquiera de nosotros.