KD: La mujer del almacén (Resumen)

Katherine Mansfield

Jo, Jim y el narrador montan a caballo, luego se detienen en una tienda, donde Jim fue hace cuatro años, bromeando que una rubia de ojos azules vive allí. Allí son recibidos por una mujer que parece ser mentalmente inestable y despeinada con dientes perdidos. Reciben una ayuda de la tienda para tratar una herida en el caballo, le preguntan si pueden quedarse en el campo cercano. Al principio ella se niega y luego les sugiere cenar y en la parte que finalmente les permite quedarse por la noche en la tienda. Jo y Jim bromean sobre la mujer que se refiere a cómo sabe “cómo besar ciento veinticinco formas diferentes”.

El narrador se baña en el río.

Descubren que la mujer ha intentado hacerse bonita luciendo un colorete y un vestido diferente. Jo se ha peinado el cabello, se ha afeitado y se ha cambiado. Empiezan a emborracharse y Jo y la mujer comienzan a “besarse los pies” debajo de la mesa, lentamente acercándose a medida que se intoxican más. La hija de la mujer dice estar dibujando una imagen desnuda de la narradora, diciendo que la vio bañarse antes. El narrador no está resuelto, pero la imagen no se revela.

A medida que se emborracha, la mujer afirma que su esposo a menudo la golpea, la obliga a tener relaciones sexuales, se va a esquilar durante meses y que está sola y aislada viviendo en la pobreza. Luego se va y vuelve y luego vuelve a salir. Su hija amenaza con hacer el dibujo que no le está permitido y recibe una bofetada y una severa advertencia de su madre.

Jim y el narrador se quedan en el almacén con la hija de la mujer. Luego, hace un dibujo de una mujer apuntando con un arma a un hombre y la imagen de una tumba, insinuando que su madre mató a su padre, exponiendo así al menos parte de la historia de la mujer como falsa. Jim y el narrador ven el dibujo, se quedan despiertos toda la noche en shock, y luego salen por la mañana sin Jo, que ha pasado la noche en la cama de la mujer.

Katherine Mansfield

K

 

KD: Caballos de medianoche (Resumen)

guillermo niño de guzmanEl presente cuento narra la historia de un padre con su hijita. El primero aparece en el cuarto de baño con su retoña, de quien no se sabe su edad. Sin embargo, a pesar que tendría que estar muy niña para que su padre le dé un baño, el hecho es que dicha niña según se lee los diálogos, parece tener más edad, puesto que habla y refuta en algunos casos como una adolescente o más aún.

También se hace mención de un vaso que dicho padre menciona en el cuento, el cual no se dice su contenido, pero que se puede asumir que es whisky, ya que menciona que contenía unos cubos de hielo.

Luego de terminada la misión de haber bañado a su hijita, ella de pronto se empieza a comportar de una manera que hace recordar al complejo de Electra. Primero estampa un beso en los labios del padre, y luego lo convence para dormir en la cama de él. Tras ganar la negociación, ambos se recuestan en la cama.

No obstante, luego que ella le restregara en la cara algunos desórdenes de conducta que tuvo hace unos días, habiéndose dado cuenta que ya dormía. El padre se levanta muy sigilosamente. Además, se traslada al baño y al verse en el espejo, el narrador hace alusión a que dicho hombre estrella su cara contra su imagen, sangrando en el acto.

Luego, se pone a taponear todas las rendijas con cinta adhesiva. Y cierra herméticamente todas las habitaciones. Una vez realizado esta operación se dirige a la cocina y abre la llave del gas, para después dirigirse a recostarse nuevamente en su cama con su hijita.

Terminando la historia, siendo aquel hombre testigo de la fuerza del fuego, que se esparcía por toda la casa, y alucinando aquellas candelas gigantes como caballos blancos que galopaban sobre ellos, sin pena ni gloria. Atropellando sus cuerpos, ante la posible erupción de escenas incestuosas.

Guillermo Niño de Guzmán

KD: Los huesos de la Tierra (Resumen)

Ursula Le Guin

Úrsula Le Guin

“Los Huesos de la Tierra” se abre con un anciano, un mago, que sale de su casa para recoger huevos bajo la lluvia. Su nombre es Dulse. Con la tranquilidad del pensamiento, la prosa lo sigue hasta el gallinero, hasta el día en que su aprendiz construyó un piso de madera para él, y también los recuerdos de cómo el niño había acudido a él y cómo se había ido el hombre. Con unas pocas pinceladas rápidas, el autor pinta una imagen del ermitaño en la montaña y su aprendiz, Silencio. Todo se hace con la hábil economía de un monje taoísta que está barriendo la casa.

En un momento de tranquilidad que es la culminación de las primeras páginas, Dulse se da cuenta de que se acerca un terremoto, un gran terremoto que sacudirá la isla montañosa de Gont y destruirá su ciudad portuaria y todos sus ciudadanos. Esta amenaza proporciona el músculo de la historia. Una meditación sobre padres e hijos forma el corazón. Pero es la imagen del anciano sentado en la hierba junto a un estanque, comiendo una manzana, con trozos de cáscara de huevo salpicando el suelo por sus piernas manchadas de barro que es su alma.

La acción, tan necesaria para la historia como para el punto, se mueve con rapidez. El aprendiz impide que los Acantilados Armados colapsen en la ciudad, mientras que su maestro se sacrifica (utilizando la magia arcaica que aprendió de su maestra, una mujer, cuya información es de vital importancia para el arco de la historia en general, pero solo de interés de fondo aquí). Para apaciguar el terremoto convirtiéndose en parte de la montaña. Aquí, en el clímax de la historia, la prosa elegantemente simple alcanza a través de la elocuencia para convertirse, por una frase, en encantamiento:

Conocía las arterias del fuego y el latido del gran corazón. Él sabía qué hacer. No fue en ninguna lengua del hombre que dijo: “Cállate, sé fácil. Ahí ahora, allí. Aguanta rápido. Entonces, allí. Podemos ser fáciles”.

Y fue fácil, estaba quieto, se mantuvo firme, roca en la roca y tierra en la tierra en la ardiente oscuridad de la montaña.

Así que aquí. El comentario de Dulse en el suelo se acumula Silencio, “la madera … tan suave que parecía suave a la suela desnuda”, se aplica igualmente a la superficie mágica que logra Le Guin en esta historia.

Úrsula Le Guin

KD: Aparición (Resumen)

Guy de MaupassantEsta es la historia que empieza en una reunión de personas, quienes cada cual cuenta algo extraño o increíble. Por tal, luego que algunos de ellos contara su relato a aquel grupito. Le toca a un hombre que inicia diciendo que lo que va a contar lo ha tenido desconcertado desde hace cincuenta y seis años.

Narra que una vez hace dicha cantidad de tiempo, se encontró con un amigo al que casi no reconoce, y que parecía que sobre él habían pasado cincuenta años. Ambos se abrazan y empiezan a compartir los recuerdos de juventud.

No obstante, llegado un momento. Este amigo, le cuenta sobre una casa que no ha visitado en muchos años, pero el detalle fue que le encarga al narrador que le haga el favor de ir para que le traiga unos paquetes que se encuentran en un escritorio.

Le cuenta además, que él mismo no desea ir por el recuerdo de su fallecida esposa, y que tampoco le ha delegado tal favor a cualquiera de sus conocidos. Puesto que es algo muy personal. Así que acepta hacerle el favor y previamente le entrega una carta, la cual le indica que se la entregue a su jardinero.

El narrador de la historia llega al lugar, e inmediatamente nota el estado de abandono de la casa en general. Llama a la puerta y luego de unos instantes sale un hombre al que de inmediato le entrega la carta, y este jardinero la lee y la vuelve a leer, y luego le pregunta que qué es lo que desea. Luego, de lo cual, empieza a irritarse, diciéndole que él ya debe saber lo que quiere, ya que en la carta está la orden de su amo.

El jardinero, viéndose descubierto, le advierte que en aquellas habitaciones no ha entrado nadie en años. Sin embargo, el narrador en esta pequeña conversación con aquel hombre se exacerba más de lo normal, puesto que él tenía el compromiso de hacerle el favor a su amigo.

El narrador entra, diciendo que él mismo encontraría la habitación. Se interna y la encuentra. Notando el total abandono de los objetos y muebles de aquel cuarto. No obstante, procede a buscar en el escritorio indicado los tres paquetes y fajos solicitados. Todo transcurre bien, hasta que percibe como un viento helado por la espalda. De primera instancia no le presta intención. Sin embargo, continuaron aquellos vientos helados.

En eso el narrador voltea y se da con la gran sorpresa de ver a una mujer, la cual, mientras él está petrificado, le habla, diciéndole que por favor peine sus cabellos. Él todavía no puede reaccionar, y la mujer insiste que por favor peine sus cabellos, acotándole que además ella sufre, sufre mucho.

Ya un poco más tranquilo, le hace el favor a aquella mujer, peinando sus cabellos e incluso haciéndole trenzas. Ella le agradece y luego de un momento atraviesa por una puerta, que antes él había visto entreabierta. Él por un raro instinto, también desea atravesar, pero se da con la sorpresa que está herméticamente cerrada. Esto lo impacta, y presuroso se larga de aquella casa con los paquetes y fajos encomendados.

El narrador, con 82 años encima, continúa su historia, expresando que con lo asombrado que estaba, se dirigió primero a su propia casa. Y de primera mano pidió que le entreguen las encomiendas a su amigo. No obstante, le dicen que no lo han encontrado. Lo que lo asombra aún más, fue que da voz a las autoridades para que lo busquen, pero por más que hicieron no lo encontraron.

Y para sorpresa de todos fue que también ingresando a aquella casa, donde él había entrado tampoco encontraron nada. Ningún fantasma o espectro. Todo indicaba que era una casa extremadamente abandonada. Y finaliza el narrador, que han pasado 56 años y todavía no sale de su asombro.

Guy de Maupassant

 

 

 

KD: El alba de Viernes Santo (Resumen)

Emilia Pardo Bazán

Emilia Pardo Bazán

Se narra la historia de cierta persona que reflexiona sobre cómo suele pasar la Semana Santa. Específicamente los Viernes Santos. Y toma la decisión que la que está por vivir se irá a vivir a la ciudad madrileña de “S”.

Lugar que es célebre la representación de su Santo Cristo, y que cada año mucha gente concurre a rezarle, puesto se dice que es muy milagroso.

Luego se relata sobre cierta señora que conoció durante el viaje y que advierte a los lectores que no se imaginen sobre un clásico romance entre aquella mujer y el narrador. Tan solo la piedad.

Cuenta luego que aquella mujer tendría cuarenta y pico de años, y que, aunque lucía ser una mujer guapa, vestía de luto. Durante el viaje, la mujer le cuenta que tuvo 7 hijos: tres niñas y cuatro niños.

Prosigue contando la mujer que se trasladaron a Madrid para concretar la educación de sus hijos. Sin embargo, cuenta que se le murieron seis de ellos. Y para colmo su marido sucumbió mortalmente por un mal al hígado. Concluyendo que solo le quedaba la compañía de su único hijo Jacinto. Narraba la mujer con pañuelo en mano y secando sus lágrimas. Luego contaba la desdichada que los médicos le expresaron que su hijo tenía principios de Tisis, y temía que se quedaría sola.

En un momento del relato, expresa la mujer una analogía sobre que a ella se le fueron seis de sus hijos, mientras que a la virgen María solo se le fue uno. Por tal, tiene la esperanza de llegar hasta la presencia del Santo Cristo, y que él salve la vida de su único hijo Jacinto. También cuenta sobre la representación del Santo Cristo y de la movilidad de su cuerpo.

Llegaron a la ciudad “S” y se dirigieron a la misma fonda. Luego cuenta el narrador que se apartó de ella y se dirigió a la catedral. Y lo más increíble es que en cierto momento, cuando notó que la cabeza del Santo Cristo estaba inclinada hacia la derecha, luego, se dio cuenta que volteó hacia la izquierda. Sin embargo, se da cuenta de cierto cordoncito que sería lo que hace posible que mueva la cabeza.

Luego, la mujer se dispone a presentarse a la efigie del Santo Cristo, y llega muy temprano, es decir, de madrugada. Hasta ese momento, el narrador, quien estaba acompañándola, se aparta de ella, y esta última, de rodillas se dispone a orar. Pidiendo y suplicando que no se lleve a su hijo. Fue entonces, que el narrador presenciando dicha escena, tiró del cordoncito y luego de un grito ronco se oyó la caída de un cuerpo al suelo. El narrador cuenta que se desmayó.

Luego de lo cual, se le preguntó a Celio, sobre el hijo de la señora, y la respuesta fue que el hijo de la señora se salvó y que por ello sintió mayor confusión y vergüenza.

Emilia Pardo Bazán