KD: El príncipe alacrán (Resumen)

Clemente PalmaEsta es la historia de dos hermanos gemelos. Macario y Feliciano. Y eran tan idénticos que tuvieron que tatuarles en el brazo derecho la letra inicial de sus nombres. Ya cuando crecieron experimentaban disputas, ya que Macario era adicto a la morfina y Feliciano era borracho. Por tal, entre ellos se recriminaban sus vicios.

Fue entonces que una noche en que Feliciano estaba fuera de casa, que Macario ya estaba en su habitación dispuesto a dormir. Sin embargo, escucha un raro sonido. Se percata que es un alacrán, y luego del contacto visual, Macario como si fuera cuestión de instinto se apresura para darle muerte. No obstante, aquel insecto levanta las patas delanteras en señal de clemencia, pero Macario ignora esa señal y lo aplasta. Muriendo en el acto.

Luego de un rato, vuelve a escuchar un sonido similar, pero aún más fuerte. Macario se extraña y cuando se da cuenta, ve a cientos de alacranes alrededor de su cama. Y de entre aquellos alacranes se le aproxima la reina alacrán, quien le hace ver su crimen. Sacándole en cara, además, que cómo es posible que él y los humanos en general, quienes se supone son lo más más de la creación, actúen de la manera que has actuado.

En ese momento, Macario estaba muy arrepentido y le pide perdón a la reina. Esta última, le expresa que la única forma en que lo perdone es copular con ella. Tener un hijo con ella. Aquello le parece muy extraño a Macario, pero acepta y la reina procede a realizar su acto reproductivo.

Posteriormente, Feliciano regresa a casa y le cuenta a Macario que encontró un alacrán grande y otro pequeño, y que les dio muerte. Fue donde Macario supo que eran la reina con su cría, asesinados. Macario le recriminó por su acto, mientras que Feliciano no entendía aquellas acusaciones. Puesto que todavía estaba bajo los efectos del alcohol.

Macario no soportaba los sentimientos de culpa, y luego que verificó los dos cadáveres, no pudo soportar más y se mudó de casa. Aquella casa donde quedó su hermano Feliciano. El incorregible.

 

Clemente Palma