Necrofagia

Yace el cuerpo de un caminante en el desierto, ya sin signos vitales y tan sólo acompañado por una nube de moscas que absorben sus proteínas al igual que algunos escarabajos. Sin embargo, dicho cadáver es un festín exquisito para las aves de carroña como el buitre. Todos los comensales saborean el suculento banquete, pero vienen otros buitres a competir por la comida y como si fuera poco, otros carroñeros como las hienas entran en escena y le dan varios mordiscos al difunto, el cual poco a poco va quedando hecho una osamenta ensalivada, y todo por tanta hambre de sus inesperados invitados que tienen por costumbre practicar la necrofagia.

No sólo es hábito de los carroñeros mencionados, sino que comer cadáveres también ha sido practicado por los mismos seres humanos en situaciones extremas de supervivencia. Como ejemplo están los Aghori, quienes eran una secta hindú que para estar más cerca a su alimento vivían en los cementerios, y ellos según fuentes persas, en el siglo XIX los británicos los consideraban necrófagos. Y así como ellos muchos otros también suelen degustar la carne humana en descomposición. Pero yo me pregunto…¿qué pasaría si en Lima hubieran necrófagos y antropófagos? Suena dantesca la idea para una mayoría, pero qué tal si de pronto muchos limeños se convirtieran en zombis y empezaran a invadir la paz de los cementerios. Los surqueños irían a “Jardines de la Paz”, y tendrían que subir hasta lo más alto del camino y cavar la tierra para desenterrar los ataúdes, en cuyo interior estarían los restos mortales de gente que según la fecha de su entierro tendría algo de carne que comer, o si ya se les habrían adelantado los necrofaguitos…o sea los gusanos. De igual manera sucedería en “Los Jardines del Buen Retiro”, en “El Ángel” y hasta en “El Baquijano” del Callao. Los zombis guiados por sus olfatos irían “en mancha” caminando hacia los panteones, y los gallinazos los seguirían, sabiendo que tienen por costumbre ir a los cementerios, y hasta habría gallinazos conchudos que se posarían en sus hombros para descansar mientras los necrófagos llegan a los cementerios. Incluso dichos zombis entrarían al “Cementerio Británico”, que está al lado de “El Baquijano” y se pondrían a cavar con palas y picos, y hasta abría de los que rascan la tierra para desenterrar los féretros. Dichos necrófagos buscarían en los mapas los cementerios más cercanos y hasta por Internet buscarían las locaciones de los cementerios y harían llamadas aterradoras para informes y hablarían así:

      -Seeeñooooriiiittaaaaaaaaaaaaaaaaa…………………….¿dóndeeee queeeda el cemeeenteeeriiioooo?

      Sin embargo, una vez que ubicaran las direcciones robarían automóviles, sacando a mordiscos a sus conductores, y hasta vaciarían combis y coasters con todos sus pasajeros, quienes también correrían espantados, luego de ver la cabeza del cobrador arrancada a mordidas. Y subirían los necrófagos a las coasters y omnibuses, y harían turismo de cementerios. Pasarían por “Jardines del Buen Retiro”, “Jardines de la Paz”, “Campo Santo”, “El Ángel” y hasta los cementerios del Callao mencionados. Y dichos vehículos serían conducidos por los zombis que supieran manejar, aunque por su estado se subirían a las veredas, atropellarían a carretilleros, motociclistas, y cuanto transeúnte se les atravesara. Y los buitres y gallinazos los seguirían, saboreando en el camino los restos de carne que les cayó de sus víctimas. Y los no zombis estarían aterrados e impotentes. Tan sólo escondiéndose en sus casas y en búnkers, esperando noticias sobre el alud de necrófagos. Pero por mientras, los zombis estarían entretenidos comiendo carne humana, de personas que fallecieron hace unos días, y además ellos leerían las fechas y los nombres de los féretros, cual menús con platillos para elegir. Además en los cementerios habría toda una conmoción y una cuarentena de ataúdes abiertos, con necrófagos degustando las frescas carnes, codeándose con los gallinazos, y hasta dándoles en el pico a estas aves trocitos de carne humana. Pero como la mayoría de féretros estarían llenos de polvo y huesos, pronto los cadáveres más frescos se acabarían y los necrófagos subirían de nuevo a los vehículos en busca de otros cementerios. Sin embargo, los que estuvieron en panteones de otras zonas de Lima también pensaron lo mismo. Y al llegar los del norte al sur, y los del sur al norte, se encontrarían con cajones abiertos con restos de sangre por todos lados, huesos ensalivados y algunos gallinazos saboreando algunos restos de carne. Ante la falta de nuevos cadáveres, los zombis subidos en sus transportes se dirigirían a las casas a violentar a sus habitantes para comerlos con todo y gafas y cabellos, pero sin zapatos. Entonces, los necrófagos vinieron a toda prisa y empezaron a tocar las puertas y los timbres, como si aparentaran ser civilizados, pero la gente ya sabría que son ellos y asegurarían las puertas. Por tanto, impacientes romperían las ventanas, y ante los gritos de las mujeres se harían paso incluso devorando a los perros guardianes. Sin embargo, cada grupesco tendría un líder, y dicho adalid les ordenaría qué casa atacar. Uno de ellos a quien llamaban Omicrón, señaló la residencial San Felipe, mientras le dio un lengüetazo a su labio superior. Y las centenas de necrófagos subieron y rompieron las puertas con hachas, devorando la carne viva de los mortales felipinos. Ante los gritos de hombres y mujeres, continuaban desmembrando cartílagos, trozos de carne y hasta chupando los huesos. De otro lado estaba otro líder, Omega, quien se encontraba con otra centena de necrófagos en la Torres de Limatambo, y del mismo modo ordenó que entraran a las casas y devoraran a sus ocupantes. Y así sucedió en cada rincón de una Lima que se iba quedando sin habitantes. Llegada la noche, yacían acostados con las barrigas reventando, pero hubo luna llena, por lo que de repente uno a uno se fue transformando en hombre lobo. Habiendo poco a poco un proceso de licantropía. Y una vez transformados se vieron entre si con malos ojos y Omicrón y Omega trataron de mantener el orden, pero sus instintos asesinos los conducían a atacarse entre ellos. Y así lo hicieron. Los hombres lobo se abalanzaron contra sus compañeros. Sin embargo, como habían comido todo el día no tenían apetito. Así que desistieron del canibalismo. De pronto, la luna, que estaba más brillante que nunca, empezó a irradiar una luz roja. Dicha luminosidad cayó sobre los cuerpos de los zombis, ahora convertidos en hombres lobo, pero esta vez los transformó en diablos. Provistos de tridente, cola y cuernos. Además rojos como sus ojos. Se contemplaron entre sí y de pronto se produjo un terremoto. Se abrió la tierra y emergió a la superficie el mismo Hades. Vio a tanta competencia y dijo en latin:

      -¡¡¡Yo soy el Dios  del Infierno!!!….¡¡¡Sométanse a las tierras de ultratumba!!!

      Dicho esto, con su poder, cual gigantesco agujero negro fue absorbiendo a los flamantes demonios, y uno a uno fueron cayendo a aquel gran abismo, donde los esperaba Cancerbero, el Caronte, y todas las almas pecadoras. Y quedó en Lima tan sólo unas decenas de habitantes, y vieron todo el país hecho un caos. Pidieron apoyo a las naciones unidas, pero para su sorpresa el mundo estaba lleno de otros necrófagos.

Angus

(Mitología Celta)

Dios irlandés del amor, de sobrenombre “Mac Oc” (joven hijo). Hijo de Dagda e hijo adoptivo de Manannan. Posee un manto de invisibilidad con el que envuelve a quienes quiere proteger.

Los hermanos Ayar vs Los hijos del Quijote

Hace muchas lunas sucedió lo inimaginable entre las leyendas populares. Algo que realmente desconcertó a sus descendientes. Desde las páginas de los libros antiguos de literatura brotaron por un lado los hermanos Ayar, y también los hijos de Don Quijote. Estos dos grupos por razones históricas no se veían con buenos ojos. Así que decidieron declararse la guerra. ¿Qué humano habría creído que personajes literarios terminaran por retarse a ultranza? Sin embargo, ahora se preparaban para el gran ataque.

De entre los hermanos Ayar figuran Ayar Cachi, Ayar Uchu, Ayar Auca y Ayar Manco, quienes conformaron, según la mitología incaica, los cuatro personajes que iban a fundar el Cusco. No obstante, en sus tiempos sólo había 30 casas con sus respectivos Ayllus. Y cada uno de los personajes nombrados tenía una esposa y/o mujer. El primero tenía a Mama Huaco, el segundo estaba comprometido con Mama Ipacura, el tercero tenía por mujer a Mama Raua, y el cuarto estaba con Mama Ocllo. Salieron del cerro Tambotoco, donde había tres cuevas. Una de ellas era Pacaritambo (Posada del Amanecer), pero este relato sucede antes que se fundara el Cusco. Y justamente de otro libro antiguo brotan los hijos del Quijote: Anselmo, Buenaventura, Clemente y Eufrasio. Cuatro personajes que heredaron las destrezas de caballería, el talante de su padre, pero también su locura. Los dos grupos se preparaban para hacer frente al enemigo. Parecía como el Yawar Fiesta, en que el cóndor y el toro se enfrentan en una cruel pelea por la supervivencia. Sólo que el ave está atada al lomo del cuadrúpedo, y le da de picotazos hasta que el toro sucumbe ante la pérdida de sangre y muere. Sin embargo, en esta ocasión los hijos del Quijote no van a estar atados, sino que será una pelea justa ante sus oponentes, los hermanos Ayar. Según el ‘protocolo’ bélico se reunirían en el majestuoso Machu Picchu, pero Ayar Manco pidió alejarse un poco para no dañar el patrimonio histórico y maravilla del mundo. Los hermanos De la Mancha aceptaron su petición y se distanció la gresca algunos kilómetros de ahí. Por su parte, los hermanos Ayar contaban con hondas, cuchillos, arcos y flechas, machetes, macanas y hasta huaybintos (boleadoras). A su alrededor el oxígeno de los andes se introduce en sus pulmones vernaculares. Y se dan cuenta que la dirección del viento los favorece. Vestidos de trajes ancestrales y con una mascaypacha sobre sus cabezas, estaban listos para la batalla. De otro lado, los hermanos De la Mancha estaban armados con arcabuces, lanzas y hasta espadas. Y se da inicio al enfrentamiento con un sonoro grito:

      -¡¡¡Awqanakuy!!! –vocifera Ayar Manco indicando que se inicie la guerra.

      Ambos bandos se empiezan a aproximar, pero tienen a los árboles como escudos. Y como los hermanos Ayar tienen arcos y flechas, les es más fácil dar en el blanco a distancia. Sin embargo, los hijos del Quijote no están dispuestos a morir tan fácilmente. Así que utilizan un medio versátil para llegar a velocidad ante el enemigo: sus caballos pura sangre. Eufrasio y Clemente galopan en sus equinos sosteniendo sus lanzas. Corren hacia donde están los hermanos Ayar, pero son infelizmente flechados por Ayar Auca y Ayar Cachi. Al caer estos dos españoles, sus caballos se dan a la fuga. Y yacen ahí tirados retorciéndose de dolor y en plena agonía, ya que los indios cuando lanzan sus flechas apuntan hacia el corazón. Habiendo visto derrotados a sus hermanos, los De la Mancha ya no quieren exponerse ante los flechazos. Así que utilizan su arma secreta: el cañón. Sin perder la euforia lanzan cañonazos hacia sus enemigos. Uno de esos proyectiles despedaza a Ayar Cachi, y el siguiente perfora el pecho de Ayar Auca. Los dos hermanos Ayar que quedan, entre el deseo de venganza y el dolor por la pérdida de sus hermanos, piden a Apu Kontiki Wiracocha que los ayude a vencer a los españoles. De pronto, el cielo se torna opaco y las nubes cubren el sol. Parecía el anochecer, por lo que Anselmo y Buenaventura se preocupan y no entienden como se oscureció el día. De pronto, un estruendoso sonido ocurre en el firmamento. Wiracocha lanza sus illapas (rayos) sobre los cañones de los De la Mancha y los despedaza. Una vez sin este arsenal, Ayar Manco y Ayar Uchu deciden combatir cuerpo a cuerpo con el enemigo. El primero sale con su macana y el segundo vuela con sus alas. Se ve a un Anselmo admirado por apreciar a un indio volador, mientras que Buenaventura sube a su caballo y al ver al indio con su macana, lo subestima y baja del corcel. Desenfunda su espada y se aproxima a toda prisa a su encuentro. Mientras Ayar Uchu cae encima de Anselmo acuchillándolo seis veces por todo el dorso. Sucumbido ante la muerte, cae el español y sólo queda Buenaventura. Sin embargo, el dios vernacular luego de haber dado el poder de volar a Ayar Uchu al posarse en tierra queda convertido en piedra. Entonces, la guerra queda reducida uno a uno, que era Ayar Manco contra Buenaventura De la Mancha. A la distancia el indígena mide los movimientos del peninsular. Se miran fijamente a los ojos, tratando de no pestañear. Y Ayar Manco corre raudo hacia Buenaventura. El primero portaba una macana y el segundo su espada. La inevitable colisión termina con una macana cortada en dos. Por lo que el indio saca su cuchillo y se lo lanza al español en el pecho. Sin embargo, la armadura que lleva puesta lo salva de las garras de la muerte. Desarmado Ayar Manco, carga una piedra y se la lanza a Buenaventura, pero éste la esquiva, y sin más miramientos le clava la espada en el cuello. Dándole muerte en el acto. Sin embargo, de entre las cuatro esposas de los hermanos Ayar, quienes habían estado observando la lucha cruenta, Mama Huaco no resiste el dolor, toma su huaybinto y lo lanza con fuerza hacia Buenaventura que incluso se carcajea por la visión que tenía de las mujeres indias. Sin embargo, las boleadoras que cortan el aire en su desplazamiento, llegan hasta el último De la Mancha que estaba en pie, y justo le da en el cuello, lo asfixia y muere. Finalizando la guerra entre los indios y los españoles, cual cóndor que termina de picotear al toro que habíamos mencionado. Posteriormente, Mama Huaco funda el Cusco y conjuntamente con las otras viudas, se encargan de erigir un gran imperio. Teniendo como líderes a los Incas. Y esa semilla se procreó hasta convertirse en el Tawantinsuyo, que llegó a expandir Pachacutec (el que cambia el mundo), en un gran territorio que nos heredaron nuestros antepasados. Y la leyenda de los hermanos Ayar voló como el viento y se inmortalizó como cada una de las rocas del Machu Picchu.

Teseo

(Mitología Griega)

Fue un mítico rey de Atenas, hijo de Etra y Egeo, aunque según otra tradición su padre fue Poseidón, el dios del mar, quien habría abusado sexualmente de Etra en el templo de Atenea.

Egeo, que no había tenido descendencia con sus otras esposas, consultó al oráculo de Delfos, que le respondió: “No abras tu odre hasta que regreses a Atenas”. Él no comprendió el oráculo pero Piteo rey de Trecén y padre de Etra, sí lo entendió. Lo que el oráculo había querido decir era que si llegaba a Atenas sin haber tenido relación sexual alguna, la primera mujer con la que yaciera tendría un heredero suyo. Como Piteo deseaba que su hija diera a luz al heredero del trono ateniense emborrachó a Egeo, y así consiguió que fecundara a Etra.

Tras la concepción de Teseo, Egeo, por temor a los Palántidas, sus sobrinos y que querían el trono, decidió que su hijo no pasara la niñez con él y escondió su espada y sus sandalias bajo una roca que el niño no debía de poder mover hasta que fuera lo suficientemente fuerte. Así que la infancia de Teseo transcurrió en compañía de su madre y de su abuelo en la ciudad de Trecén.

 Cuando cumplió los dieciséis años su madre le reveló el secreto de su paternidad y llegado a esta edad, Teseo pudo levantar la piedra, calzarse las sandalias y envainar la espada de su padre e iniciar su viaje a Atenas para ser reconocido como hijo del rey.

Poseidón en el mar de Grau

Libro de cuentos: “Fictocronías”

La zozobra era dantesca entre los pescadores, quienes a través de sus ancestros en forma de tradición oral habían oído sobre su existencia. Sin embargo, nunca lo habían visto y tan sólo sus abuelos de algunos tuvieron la oportunidad de verlo en todo su esplendor. Ante las aguas del imponente mar de Grau tenían la inexplicable sospecha que pronto, muy pronto, aparecerían sus monstruosas criaturas. Y eso no los dejaba trabajar tranquilos, ni siquiera en las playas, los bañistas y surfistas podían suspirar la paz, a sabiendas que dentro de las profundidades, donde sólo deberían brotar cardúmenes y plancton, el rey de los siete mares un día entraría en escena.

Los peruanos que vivían cerca al litoral en toda la costa, eran los más preocupados que viniera Poseidón, el cual según les habían contado tenía el dominio absoluto sobre las aguas, los océanos, los ríos, y hasta de los charcos. Por su parte, los marineros, temerosos que de pronto aparezca solicitaban quedarse en tierra firme. Es decir, que le temían más que a los tiburones blancos, y aunque jamás lo habían visto, se rumoreaba que en esos días de verano se manifestaría en alguna forma. Dicho y hecho, justo cuando nadie lo imaginaba. Cuando en las playas había una profusa asistencia de bañistas, surfistas, pescadores y navegantes. Justo en el límite de las 200 millas marinas, en forma paralela y sincronizada emergieron orcas gigantescas, enormes tsunamis y el mismo Poseidón transformado en coloso de piedra. Ni bien vieron la luz del sol, se acercaban peligrosamente a las costas del ahora vulnerable mar de Grau. Tan sólo un marinero que descansaba escéptico de las habladurías de sus compañeros, al echar un vistazo al horizonte pudo ver el gran movimiento talásico, además a los mastodontes marinos como puntos blancos con negro y al gigante rey de los mares.

   -¡¡¡Peligro, peligro….peliiiiiigrooooo!!! –gritaba desesperado señalando con una mano hacia la tragedia y con la otra tenía agarrado el telescopio.

Al principio nadie le hacía caso, pero ante la persistencia de los tremendos gritos, empezaron a comprender la inminente desgracia que se les venía a toda velocidad. Otro de los marineros en la cabina de control alertaba sobre simultáneos tsunamis que podrían sumergir todos los puertos de la costa e inundar varios kilómetros de tierra adentro.

  -¡¡¡Alerta, alerta….se aproximan tsunamis a la costa!!!….¡¡¡Evacuen el área….repito….evacuen las playas!!! –vociferaba el marinero desesperadamente, mientras crecía el pánico en aquel barco y en general en todas las embarcaciones.

En tres minutos todos los bañistas estaban alarmados. En siete minutos toda la costa estaba informada. En diez minutos era el tema general del mundo. Los almirantes, capitanes y jefes de las embarcaciones dieron la orden de retornar a puerto. Y de otro lado, cada vez estaban más cerca las orcas gigantes, impulsadas por los tsunamis y dirigidos por el mismo Poseidón, quien saboreaba cada segundo de terror de los peruanos. Gracias a la información dada a la Marina, en todos los litorales se evacuó a la población hacia tierras altas. Sin embargo, quedaban los más valientes a proteger los puertos y en las costas levantaban una muralla para contrarrestar las gigantescas olas que ya estaban por llegar. Sólo un milagro los salvaría de la muerte. Y fue un milagro lo que se presentó ante sus ojos. Sucedió que en medio de una gran niebla que se había generalizado en todo el litoral, aparecieron decenas de barcos de guerra del tamaño de portaviones. Y en cada barco había marinos legendarios comandados por un Miguel Grau. Así como lo leen. Con su uniforme de almirante y su barba característica. Dirigiendo en cada barco a sus tripulantes, quienes seguían las instrucciones del rejuvenecido hombre de mar.

-¡¡¡Preparen los cañones!!!…..¡¡¡Fueeeeegooooo!!! –gritaba cada Grau con un fervor patriótico muy parecido a sus días de vida.

     Y los cañonazos empezaron a hacer blanco en las orcas gigantes, en los tsunamis y en el mismo Poseidón. Se oía el ensordecedor ruido de los cañones, lanzando velozmente los disparos, que cortaban la atmósfera y la neblina a su paso. Y aquellos marinos gritaban ferozmente porque estaban derrotando a Poseidón. Sin embargo, el rey de los océanos no se dejaría vencer fácilmente. Así que se transformó en un pulpo gigantesco y con el impulso de los tsunamis se aproximó a la costa chalaca y empezó a zarandear y golpear con sus tentáculos a los barcos de guerra como si fueran juguetes de tina. Y al ver ese espectáculo el ejército de Graus se congregó casi como volando y convergieron en un solo cuerpo, que formaron un gran coloso súper Grau. Y de héroe pasó a superhéroe, y al ver a Poseidón convertido en pulpo gigante, él se transformó en un tiburón dantesco y asesino. Se aproximó a toda prisa hacia su enemigo y lo devoró de tres mordiscos. Parecía que súper Grau había estado con hambre. Y hasta eruptó los gases intestinales, y de entre esos eruptos brotó una nube que se elevaba hacia el firmamento. Era Poseidón derrotado, quien no tuvo más remedio que huir humillado, molesto y un tanto admirado ante el poder de su adversario. Y como despidiéndose de los peruanos retomó nuevamente la forma humana de gigante y levantó el pulgar con la mano derecha, en señal de triunfo. Ante este gesto los marinos y hombres de mar laureaban su nombre:

     -¡¡¡Súper Grau!!!, ¡¡¡súper Grau!!!….¡¡¡súper Grau!!! –vitoreaban alegres y satisfechos por los resultados y por el espectáculo único que vieron sus ojos.

Y así el mar que lleva su nombre ahora ya está fuera de peligro. Así como Grau hizo honor a su imagen como héroe, así nuestros demás héroes de la historia están esperando su turno, y más aún que nosotros también nos volvamos héroes día a día con nuestras buenas acciones, en pro del ecosistema y de la misma raza humana.

Elfos

(Mitología Nórdica)

En la época escandinava forman dos grupos: los álfar de luz, que viven en el cielo (la residencia de Frey se llama Alfheim) y los álfar negros u oscuros que viven bajo tierra y en montículos y tumbas, y que no se distinguen bien de los enanos.

Aunque, seguramente en un principio su importancia era mayor, posteriormente se mantuvieron en las creencias folclóricas en una posición muy devaluada. La imagen noble de los elfos, altos y bellos, cayó en el olvido y se pasó a la concepción de elfo como criatura pequeña y traviesa, como la que aparece en las obras de William Shakespeare.

La relación con los hombres es ambigua y pueden provocar enfermedades, pero también favorecer. Se les dedicaba una importante ceremonia sacrificial que se llevaba a cabo a finales del otoño.

La Invasión

Al otro lado de la galaxia existe una civilización de criaturas. Una etnia extraterrestre que tiene por nombre “crinox”. Son seres con cabeza trianguloide, con grandes ojos negros que brillan y tres pequeñas antenas. Su piel es color blanco y pueden volar por el espacio. Estas criaturas utilizan una sustancia que hace funcionar sus máquinas, algo que les sirve de combustible. Ellos le llaman “masa”. Dicha sustancia se terminó en su planeta, debido a una sequía interestelar, por un alto grado de calor. Los crinox, estando desesperados por conseguir masa, no saben de donde sacarla.

Un día en uno de sus laboratorios espaciales, sus científicos están rastreando la sustancia con uno de sus equipos sofisticados, determinando que al otro lado de la galaxia hay un planeta donde hay grandes cantidades de masa. Los habitantes de este planeta son criaturas muy extrañas, con cultura muy primitiva. Tienen ojos pequeños y no pueden volar. Se hacen llamar “humanos”. La masa que necesitan estos extraterrestres existe en dicho planeta en grandes cantidades, y tiene como fórmula H2O. Es el agua. Los crinox abordaron una gigantesca nave espacial y con los últimos indicios de combustible iniciaron un viaje intergaláctico. Una verdadera travesía por el espacio, en busca de aquel elemento vital, que hace funcionar su mundo. En la nave solo viajaron 10 millones de crinox. Superando la velocidad de la luz, llegaron en cinco años, llegando hasta el planeta Tierra. La nave era demasiado grande, así que una pequeña flota aterrizó en el desierto del Sahara. Las criaturas al no ver ni rastros de masa, pensaron que sus científicos se habían equivocado. Para ello la comunidad de científicos terrestres ya había detectado la llegada de los extraterrestres. Las Naciones Unidas estaban en estado de alerta. Movilizándose del mismo modo las fuerzas de la OTAN. Los humanos ya se olían una guerra intergaláctica. Terrícolas de todo el mundo se organizaron y se preparaban para el ataque. Sin embargo, los crinox no daban señales. Las naves permanecían inmóviles. Unos valientes se atrevieron a forzar las puertas, pero fueron repelidos por un campo de fuerza. Pasaban los días y continuaba aquella situación de suspenso. La noticia acaparó todos los diarios terrestres y era el tema del día en todos los noticieros. La historia de Orson Wells se había hecho realidad. Al décimo primer día, la gigantesca nave que estaba en el espacio, dio la orden de tomar la masa por la fuerza. Al instante, se abrieron las puertas de las naves y al ver congregados a tantos terrícolas abrieron fuego con sus armas láser. Los humanos contraatacaban con sus primitivas armas, pero no les hacían el menor daño. Los extraterrestres tenían la guerra ganada. Matando a los humanos a diestra y siniestra. No obstante, no sabían dónde encontrar la masa. Ante esta situación, tomaron prisioneros a varios humanos.

Los condujeron a abordar las naves, y utilizando otro de sus sofisticados equipos, se comunicaron con ellos en su propio idioma. Los interrogaron acerca de la masa. Les preguntaron dónde la tenían oculta. Los humanos no comprendían a qué se estaban refiriendo y sólo permanecían callados sin moverse siquiera. Uno de los crinox, sacó un recipiente que contenía masa y se lo mostró a un terrícola. Luego le preguntó dónde había más. El humano sorprendido les dijo a los demás que estaban con él que lo que querían era agua.

-Eso era todo lo que necesitaban –respondió un humano sonriendo.

-Nosotros podemos darles mucha agua, digo masa –exclamó otro de ellos.

Uno de los crinox empezó a narrarles la situación que vivían en su planeta. El humano lo comprendió y le prometió que se reuniría con un concejo de humanos para solucionar su problema. Por ese entonces existía otra situación que mantenía preocupados a los terrícolas. Algo que determinaría el destino de su especie. Se trataba de la capa de Ozono. Según los científicos, se encontraba tan desgastada que pronto iba a desvanecerse. Y los rayos ultravioleta entrarían de frente a la antropósfera. Matando a todo ser que se encontrara en ella. Ante estas dos situaciones, las organizaciones mundiales no sabían cuál era la prioridad. Con tanta demora, los crinox se presentaron ante los humanos y utilizando su mismo lenguaje les pidieron razón sobre la masa. Uno de los presidentes ahí reunidos, les explicó que su planeta también estaba atravesando por una situación terrible. El humano le narró lo referente a la capa de Ozono. Y uno de los crinox dijo:

-¿Ese es todo el problema? Nosotros podemos renovar su capa de Ozono.

Los humanos desconcertados, no creían lo que estaban escuchando. Entonces, otro presidente exclamó:

-Señores crinox, si ustedes renuevan nuestra capa de Ozono, nosotros los surtiremos de mucha agua… digo… masa.

Se oyeron voces de aprobación. Dicho todo esto, los extraterrestres fueron a la gigantesca nave y sus científicos, utilizando su tecnología se dispusieron a renovar nuestra capa. Utilizaron sustancias desconocidas por el hombre y fórmulas químicas muy extrañas. En dos días la gran protectora estaba como nueva. Las organizaciones mundiales ovacionaron a los crinox, y les agradecieron por su ayuda. Inmediatamente la gigantesca nave se aproximó a la Tierra y haciendo uso de un gran tubo…succionó y succionó la masa de los océanos. Cuando el nivel de estos estuvo a la mitad, se detuvieron y agradeciendo a los humanos se perdieron en el cosmos. La humanidad ya podía descansar tranquilamente. Su capa de Ozono los protegería por miles de millones de años. Los crinox volvieron a su planeta y volvieron a hacer funcionar sus máquinas. La conexión intergaláctica produjo una efímera simbiosis por la sobrevivencia.