Lug/Lugh

(Mitología Celta)

No es el dios supremo, sino un dios “sin función” porque tiene todas las funciones. En efecto, es: Samildanach o el múltiple artesano de la mitología celta, no solamente porque está en la cima de la jerarquía, sino también porque es pancéltico: es una de esas raras divinidades que, por lo que sabemos de los pueblos celtas, podemos encontrar en todos los panteones. También algunos estudiosos postulan que es homólogo al dios nórdico Loki, por el parecido entre los nombres y hechos como la muerte de Balder equivalente al abuelo Balar de Lug, entre otras cosas.

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Once años en el ciberespacio… ¿y tú?

En el año 2000 empecé a volverme un cibernauta. Sin embargo, en 1998 fue la primera vez que entré a una cabina de internet. Y como ya se lo podrán imaginar, para alguien que es nuevo en dicho terreno no sabía qué buscar, y hasta cierto punto ignoraba qué hacía sentado frente a aquellas computadoras. Sin embargo, gracias a amigos que tenían más experiencia es que fui entendiendo la importancia de la red en nuestro planeta.

Primero, como muchos empecé chateando. Estaba muy de moda el chat sobre todo internacionalmente, y uno podía escoger el país, la condición, la edad, etc, del grupo donde entrabas a chatear. Fue así que comencé a conocer mucha gente que también se conectaba, e incluso tuve unos cuantos encuentros con personas de Lima que también había conocido por el chat.

Sabemos que internet hizo su ingreso a nuestras vidas en 1969, hace 42 años, pero que solo tenía un uso restringido hacia grupos elitistas. Pasados los años fue que se ha ido popularizando e insertándose en las vidas de millones de personas en todo el mundo. Y por supuesto que gracias a su existencia es que pudimos y podemos buscar información para hacer nuestros trabajos y monografías. Hablar de internet es hablar del buscador Google; ese gigante que se ha posicionado en el uso diario de los cibernautas, donde puedes encontrar toda clase de datos, noticias, imágenes, etc.

Hasta la fecha nos ha sido muy útil la red de redes; sin embargo, me pregunto ¿cuál será el futuro de internet?, ¿cómo variará su uso en los próximos 30 años? Eso solo lo sabremos a su tiempo. Mientras tanto nos queda seguir disfrutando de su utilidad.

En principio al pensar en la red mundial, la mayoría se conectaba un par de veces a la semana, luego fue una vez por semana, y cuando nos damos cuenta estamos tres o cuatro veces entrando a ver si ya nos llegó correo electrónico, si tenemos algún comentario en nuestros blogs, o demás información que nos atañe.

Definitivamente su uso se ha vuelto obligatorio, y a veces nos esclaviza o envicia, ya que no medimos el tiempo que nos demanda cada vez que nos conectamos. Podemos entrar a mirar nuestro correo casi inocentemente, y por la gran curiosidad que una cosa nos lleva a la otra, tranquilamente pueden pasar cuatro horas sin que nuestro reloj o el reloj de la computadora dejen de ser vistos.

Once años más tarde, cuando cada día me conecto a internet, tengo todo un mar de cosas que puedo buscar y otro mar más que está esperando ser visitado. Tal vez por motivos de salud si me controlo del tiempo que le dedico a diario, pero también hay que considerar que ha cambiado la vida de mucha gente que además vive del mundo del internet, ya sea como atención al público en una cabina pública, o un oficinista que requiere información diaria, o hasta un trabajador freelance que le dan trabajo desde otras partes del mundo o a veces en el mismo país.

De tal modo que once años se me han pasado en un abrir y cerrar de ojos. Y no hay día en que no me conecte, salvo alguna emergencia, pero normalmente para los que vivimos de la información es una labor de hormiga en un mundo de titanes. Ya me puedo imaginar en unos 30 o 50 años tener nuestros relojes, lentes, o cualquier otro dispositivo en que podamos conectarnos a la red. Serán los tiempos futuristas, pero por sobre todo será otro gran paso para la humanidad.

Cangjie

(Mitología China)

Es una figura legendaria de la antigua China, aclamado por ser el inventor de los caracteres chinos..La leyenda dice que tenía cuatro ojos y ocho pupilas, y que cuando inventó los caracteres, las deidades y los fantasmas bramaron y del cielo llovió mijo. No es considerado una figura histórica, o por lo menos, no se le considera como el único inventor de los caracteres chinos.

Tras unificar China, el Emperador Amarillo, terriblemente descontento con su método de registro de la información a través de los nudos en cuerdas, encarga a Cangjie la tarea de crear caracteres para la escritura. Entonces, Cangjie se sienta en el banco de un río, e intenta con devoción finalizar su tarea; tras muchas horas y esfuerzo, sin embargo, no es capaz de crear un solo carácter.

Un día, Cangjie vio repentinamente un ave Fénix volando en el cielo, que llevaba un objeto en su pico. El objeto cayó al suelo y Cangjie descubrió que lo que había delante de él era una impresión de una huella. Como no era capaz de reconocer a qué animal perteneció la huella, pidió la ayuda de un cazador local que pasaba cerca del camino. El cazador le dijo que ésta era, sin lugar a dudas, la huella de un Pixiu, distinta completamente a la huella de cualquier otra criatura viva. La respuesta del cazador inspiró a Cangjie, que pensó que si podía capturar en un dibujo las características concretas que definen cada cosa que hay sobre la tierra, ésta sería sin duda la forma perfecta de carácter para la escritura.

A partir de ese día, Cangjie prestó especial atención a las características de todas las cosas, incluyendo el sol, la luna, las estrellas, las nubes, los lagos, los océanos, así como todas las formas de los pájaros y las bestias. Comenzó a crear caracteres según las características concretas que fue encontrando y, después de un tiempo, Cangjie había conseguido recopilar una larga lista de caracteres para la escritura. Para regocijo del emperador amarillo, Cangjie se presentó con un sistema completo de caracteres. Entonces, el emperador llamó a los primeros ministros de cada una de las nueve provincias para que Cangjie les enseñara este nuevo sistema de escritura.

Más tarde, se erigieron monumentos y templos en honor a Cangjie en el banco del río donde creó estos caracteres.

El celular: ¿Cómo nos cambió la vida diaria?

Mis primeras memorias de los celulares son por el año 1994, cuando trabajaba al año siguiente de haber acabado el colegio, en una oficina. Fue en ese tiempo cuando vi por vez primera los celulares. Sin embargo, no eran como los vemos ahora, sino mucho más grandes, como ladrillos y sus antenas. Era un lujo el poseerlos y solo los tenían los empresarios, profesionales y demás personas que se suponía que eran acaudaladas.

En el año 1997 estuve dentro del negocio de la venta de los celulares. No obstante, para ese año ya la popularización de su uso había aumentado, pero todavía podría decirse que no cualquiera tenía uno. Y por razones que no recuerdo bien, de repente porque tenía que ser un “tocapuertas”, renuncié y continué luego de un tiempo con mis estudios preuniversitarios.

Ya en el año 1998, la masificación de los celulares era evidente, y muchos de mis compañeros del instituto donde estudiaba tenían uno. Por supuesto que todavía la forma de ladrillo era popular. Así que todavía tenía que mirar a esas personas con cierta envidia. No obstante, comprendía que poseer uno representaba un gasto que no podía darme el lujo de pedir.

A partir de 1999 durante mis estudios de periodismo fue que realmente el número de celulares había salido de proporción y ya empezaba a sentir una necesidad de comprarme uno. Sin embargo, no fue hasta el año 2004 que pude al fin tener mi primer celular. Ese momento fue muy significativo en mi vida y aunque ya no era para mostrarlo en público, tenía cierta conformidad. Como que estaba dentro de un estatus social. Así que ya se imaginarán que no fue el único que tuve, ya que posteriormente perdí ese y dos siguientes.

Hoy en día tengo mi cuarto celu y lo cuido muy bien. No me importa que no tenga cámara de fotos ni otra cosa superflua. Me conformo que tenga radio y las funciones básicas. Con eso es suficiente por ahora. Así que ahora que hasta los comerciantes tienen celulares, no nos cuesta nada ponernos a pensar cómo ha cambiado nuestras vidas su uso cotidiano.

Se dice que actualmente el número de celulares en el mundo supera los 5 mil millones, y que en Perú habría unos 20 millones activos. Así que a pesar que solo hay tres o cuatro operadores en el país, parece que por la demanda el costo de estos aparatos se ha mermado. Aumentando así el número de compradores por año. ¿Dónde continuará la locura de la comunicación móvil? ¿Qué pasaría si se masificara la telepatía? ¿Preferirías esta última?

Definitivamente que si pudiéramos aprovechar el porcentaje que nos falta por utilizar de nuestra capacidad cerebral, y que esto sirviera para facilitar la comunicación, de hecho que la preferiríamos, aunque tal vez no tendríamos secretos en nuestras mentes. Esos tiempos serán revolucionarios. Por lo pronto me viene a la memoria aquellas imágenes vanguardistas de Meteoro con una especie de celular en los años 60 y el “cono del silencio” del Agente 86 de quizá la misma época. ¿Aló?

Osiris

(Mitología Egipcia)

Es el dios egipcio de la resurrección, símbolo de la fertilidad y regeneración del Nilo; es el dios de la vegetación y la agricultura; también preside el tribunal del juicio de los difuntos. Era el jefe de la tríada Osiriaca, formada por Osiris, Isis (su mujer) y Horus (su hijo). El mito de Osiris introduce en la religión las nuevas ideas del bien y del mal. En el mito inicial, Osiris (el bien), es asesinado por su hermano Seth (el mal), quien lo arroja al Nilo, en donde lo encontrará Isis que con su amor le devuelve la vida. Con esa resurrección se establece el triunfo del bien sobre el mal.

Osiris fue un héroe cultural, rey mítico, fundador de la nación egipcia, que enseñó a los hombres la civilización, las leyes, la agricultura y cómo adorar a los dioses. Muere como hombre pero resucita como inmortal gracias a Thot. Es el responsable de juzgar a los muertos en la Duar, donde está acompañado por 42 dioses-jueces (uno por cada nomo) que dictaminarán lo que acaecerá al difunto.

Osiris es hijo de Geb y Nut, fruto de una intriga amorosa. Cuando Ra se entera de la infidelidad de su esposa, decreta la imposibilidad de parirlo en ningún mes del año. Thot, otro amante de Nut, jugando una partida con la Luna (Jonsu), consiguió ganarle una 72ª parte de cada día del año, con la que compuso cinco días que añadió al año egipcio de 360 días. Es el origen mítico de los cinco días epagómenos, considerados fuera del año, y exentos de la maldición de Ra. Por eso, Osiris nace el primer día de ellos.

Del Atari al Play Station

Todavía recuerdo cómo en los años 80 la sensación era el Atari, que fue uno de los primeros videojuegos que uno podía divertirse desde una computadora, que por cierto también era un fenómeno de solo verla. En esas épocas no me preocupaba de las noticias ni de los eventos sociales, por tanto como corresponde todo el tiempo era dedicado al juego. En este caso a los videojuegos.

Durante esa década lo que se tenía a la mano y en acceso eran aquellas prehistóricas máquinas de Pimball, que teníamos que echarle fichas para tener nuestros cinco minutos de felicidad. Había juegos muy clásicos como el Pacman, o la carrera de un motociclista. Sin contar las conocidísimas guerras con naves. Aquellas máquinas se volvieron muy en demanda, ya que eran parte de nuestras diversiones.

Pasados unos años, en la casa de mis tíos jugábamos con el llamado Odissey, que era mucho más sofisticado. Con una consola digital y que había que insertarle un caset, además de unos mandos que tenían una palanca y un botón rojo. A pesar que visto desde los ojos de los años 2000 sería muy aburrido y anticuado, para ese tiempo era muy moderno y así lo recordamos.

Luego de años más tarde en los 90, como sabemos, surgió el famosísimo Nintendo, del cual desde el momento que cruzó la puerta de mi casa se volvió el juguete favorito de todos. Cómo no recordar al famoso Mario Bros, ya que el aparato en sí tenía incorporados juegos, pero también tenía una entrada por donde se podían insertar casets de juegos aparte.

Por ende, el negocio del Nintendo se popularizó, y aparte de haber tiendas que alquilaban los cartuchos de este juego, también surgió el Super Nintendo, que era una versión más avanzada y además el aparato era más grande. Y como imaginarán se abrieron tiendas donde se alquilaba para jugar el Street Fighter II y demás juegos que nos apasionaban.

Luego llegó el Tekken, el Neo-Geo y el Play Station. Cada cual con sus sorpresas y que volvió a los jóvenes y niños en viciosos. Tuve la oportunidad de trabajar en la tienda de un amigo y en la que tenía máquinas de Play Station, y en ese tiempo lo que más se pedía era el conocidísimo juego de Winning Eleven. Así que recuerdo que muchos jóvenes llegaban y pedían ese juego que consistía en partidos de futbol.

Los años han pasado y me he separado de esas diversiones. Sin embargo, he visto que en mi laptop hay juegos incorporados. Tal vez alguno de estos días me anime a jugar. A pesar que uno va creciendo y va teniendo distintos intereses, pero muchas veces por el tema laboral se aleja de las diversiones, y que aquel infante que todos tenemos dentro, de vez en cuando hay que sacarlo a flote. Así que empezaré a chequear aquellos juegos que están incorporados. No obstante, es muy difícil que superen al famosísimo Street Fighter II.

Prometeo

(Mitología Griega)

Es el Titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses en el tallo de una cañaheja, darlo a los humanos para su uso y ser castigado por este motivo. Prometeo era hijo de Jápeto y la oceánide Asia o de la también oceánide Clímene. Era hermano de Atlas, Epimeteo y Menecio, a los que superaba en astucia y engaños.

Prometeo fue un gran benefactor de la humanidad. Urdió un primer engaño contra Zeus al realizar el sacrificio de un gran buey que dividió a continuación en dos partes: en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey y en la otra puso los huesos pero los cubrió de apetitosa grasa. Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses. Zeus eligió la capa de grasa y se llenó de cólera cuando vio que en realidad había escogido los huesos. Desde entonces los hombres queman en los sacrificios los huesos para ofrecerlos a los dioses, pero la carne se la comen.

Indignado por este engaño, Zeus privó a los hombres del fuego. Prometeo decidió robarlo, así que subió al monte Olimpo y lo cogió del carro de Helios (en la mitología posterior, Apolo) o de la forja de Hefesto y lo consiguió devolver a los hombres en el tallo de una cañaheja, que arde lentamente y resulta muy apropiado para este fin. De esta forma la humanidad pudo calentarse.

En otras versiones, Prometeo robaba las artes de Hefesto y Atenea, llevándose también el fuego porque sin él no servían para nada, y proporcionando de esta forma al hombre los medios con los que ganarse la vida.