¿Los casets ya son piezas de museo?

Recuerdo que a finales de los años 80 escuchaba salsa en casets de 60 minutos. En ese tiempo era de lo más común utilizarlos, y además los vendían como pan caliente. Luego en los años 90 tuve un mayor acercamiento con ellos, ya que estaba en época de promoción y por ende con todas las energías y entusiasmo por la música. En el año 1993 en que estaba en el colegio, habíamos algunos que teníamos competencia por el que más casets de reggae poseía. Yo era el tercero, pero además estaba la fiebre del techno, que acompañaba a la moda del reggae jamaiquino.

En la década de los 90 era muy común encontrar vendedores que expendían casets de los más variados géneros, y estábamos acostumbrados a coger con nuestras manos los estuches y chequear el caset en sí, que a menudo era probado por el vendedor y luego de darle el visto bueno nos lo llevábamos a nuestras casas. Pasando a ser uno más de la colección. Tal y como lo hacemos ahora con nuestros CDs de música.

No obstante, el caset fue conocido por ser un medio para el almacenaje de audio que fue introducido en Europa por la empresa Phillips en 1963, y en los Estados Unidos en 1964, bajo marca registrada con el nombre de Compact Cassette. Aunque había otros sistemas de cartucho de cinta magnética en ese entonces, llegando a ser dominante como resultado de la decisión de Philips (en respuesta a la presión de Sony) de licenciar el formato gratuitamente. Se convirtió entonces en una alternativa popular y re-grabable al disco de vinilo durante los años 70.

¿Es ya el caset una pieza de museo? Me pregunto. Y tal vez para muchos ya lo sea. Sin embargo, tal y como pasó con otros formatos de audio o video, llega el momento en que por el avance de la tecnología, hay que modernizarnos y estar a la par con los nuevos inventos. Sin embargo, lo que no podemos dejar de lado es el contenido, tal y como son las canciones y las películas. Eso sí que es imborrable, y quedará para la posteridad.

Los periodistas aún usan casets para usarlos en sus grabadoras de mano. Sin embargo, que no nos sorprenda si tal uso llega a tener un cambio radical. Ya que el ser humano, tal y como ya dije en anteriores artículos, es un ente acostumbrado a los cambios.

Yo todavía conservo mis casets de reggae y demás géneros musicales. Así como casets con grabaciones periodísticas, pertenecientes a mis años de estudiante de periodismo. ¡Qué tiempos aquellos!

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