¿Qué es un nerd y un geek?

Tanto Stephen Hawking (foto) como Albert Einstein ostentan un IQ de 160. Y Leonardo Da Vinci los supera con 220...¿crees que ellos son motivo de burla?

Al oír este tema me recuerda a las películas estadounidenses de los 80s, donde un grupo de deportistas buenos en su pasión, pero mediocres en la aplicación del estudio, etiquetaron a los estudiosos como “nerds”. Sin embargo, ¿qué caracteriza a un nerd?…Disque se trata de las personas que están obsesivamente entregadas al estudio, a la labor científica e intelectual. Sin embargo, tienen un total  rechazo a las disciplinas deportivas y a las actividades sociales, al punto de parecer que padecen de “Síndrome de Asperger” (es un trastorno neuromental que forma parte del espectro de trastornos autísticos).

No obstante, los “geeks” serían personas con personalidad mucho más extrovertida, tanto en su estilo de vida como en su forma de ser. Siendo unos apasionados del conocimiento e interesados en la ciencia ficción y la tecnología. Sin embargo, aunque las dos nominaciones no tienen sinonimia podrían asociarse entre ellas. De tal manera que podemos afirmar que “todo geek es nerd, pero no todo nerd es geek”. El término nerd fue acuñado en la década de los 70s, inspirado por el filósofo Timothy Charles Paul, que usó la palabra para describir un estereotipo de persona inteligente con reducidas habilidades sociales que suele ser objeto de burla.

Ahora, me parece que en estos tiempos habría que desterrar tales etiquetas mediocres. Ya que  estando en plena globalización mediática y avances científicos futuristas, no cabe la existencia del ser introvertido, o al menos no es la tendencia. Y siendo adultos cultos mejor razón para ser sociables y con diversos intereses eclécticos. Y si tendría que ponerme etimológico con aquella palabra la demenuzaría como “Numen Ejemplar Radical y Distinguido”. Así que digamos ¡¡¡basta!!! a aquellas ofensivas calificaciones psico-sociales.

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Los peruanos también somos americanos: ¿sino qué somos?

"Los del norte, centro y sur de América somos un mismo continente, por ende todos somos americanos"

Todavía recuerdo las palabras de un profesor de Geopolítica durante mi época escolar, y hacía énfasis que “si los peruanos que estamos dentro de América no somos americanos, entonces ¿qué somos?¿africanos? En ese momento los que estábamos escuchando quizá no le tomamos la debida importancia y sólo nos despertó algo de hilaridad. Sin embargo, ahora, 17 años más tarde, reflexiono y expreso mi disconformidad por el estereotipo sofista y conformista con que hemos “convivido” tantos desde hace siglos.

Y no es que recién alce mi voz de protesta, pues durante mi educación superior tuve la oportunidad de debatir hombro con hombro, tanto con profesores como con otros estudiantes. Y es que ya es hora que dejemos de mirar a “gringolandia” como el sheriff o el titán de América. Dicho sea de paso que gobernantes como Hugo Chávez, ya están poniendo en su lugar al gobierno estadounidense (cuestionando claro sus últimos protagonismos). Ya era hora después de tantos intervencionismos desde tiempos de las guerras mundiales, que líderes políticos están restregándole en la cara al “tío Sam” que ya basta de injerencias.

Sin embargo, volviendo al tema de la nominación de “norteamericanos” para referirnos a los estadounidenses, entonces me parece justo que a todos los latinos nos digan “sudamericanos” y no “sudacas” como lo harían los nazis en forma despectiva. Incluso los mexicanos podrían tener la misma nominación que los gringos, pero unos dicen que por que el país se llama Estados Unidos de Norteamérica, justificaría tal etiqueta arcaica.

Por último, quiero comentar que no niego que es conveniente tener buenas relaciones  con la potencia del norte, sobre todo teniendo como líder al afro-americano Barack Obama, quien como todo ser humano, también tiene la tendencia a cometer errores. Y además luego de haber firmado un TLC con EE.UU. y de igual manera con China y Canadá, estamos más próximos al título de país desarrollado. Aunque nuestro presidente es más optimista diciendo que Perú en el 2021 será potencia mundial.  Por tanto, esperemos que en un futuro cercano, se marque el gran cambio que tantos sudamericanos buscamos, y que dejemos atrás el complejo de inferioridad que tenemos, asumiendo un rol de dignidad y autoestima que según nuestra historia nos merecemos.

La Feria del Hogar en los vertiginosos años 80

feria del hogar

La Feria del Hogar

Sabía que llegaría el día en que tendría que remembrar lo vivido en mi niñez, y en este caso evocar mis experiencias vívidas acontecidas en la época en que un gigante llamado “La Feria del Hogar” o “La Feria del Pacífico” se hacía presente cada año en la Av. La Marina, y le abría sus puertas a un público súper segmentado y heterogéneo en la escala socio-económica.

Pues bien, este “fenómeno comercial” para cada quien representaba algo diferente. Para mi edad, digamos 12 años era la oportunidad para gozar de los juegos electrónicos, es decir, de los carros chocones, del gusanito, etc. Sin embargo, nunca me subí a la Montaña Rusa (que recuerde) o al Tagadá ni al Baviera, que era para jovencitos mayores. No obstante, recuerdo que en los carros chocones una vez me subí, pero al chocar me salió sangre de la nariz y tuvieron que detener el juego para sacarme de emergencia.

Por otro lado, para gente mayor de edad era la oportunidad de conseguir chamba temporal. Escuchaba a tíos y tías musitar sobre sus experiencias tratando de alcanzar una vacante en el coloso que en el mes de agosto estaba a todo dar. Y recuerdo también que aquellos gigantescos pabellones en que vendían toda clase de artículos para el hogar. Donde precisamente nos sentíamos como dentro de un museo moderno, en que podías mirar y hasta tocar, pero lamentablemente pocas veces comprar.

Cuántas ilusiones y cuantos paseos por aquellos pabellones, como en el clásico salón de los espejos, donde las formas cobraban vida y nuestros cuerpos se deformaban histriónicamente. También estaban los dinosaurios que hasta tenían sus onomatopeyas, y sus grandes esqueletos dentro de las galerías. Por otro lado, el comercio también era abundante, y no faltaban las manzanas acarameladas, los pop corn, los sandwich y los algodones (acompañado con su lata de Coca Cola).

Pero lamentablemente ese paraíso de ilusiones por razones que desconozco tuvo que cerrar. Y creo que uno de los pilares de ese anquilosamiento fue aquel concierto con el dúo Salserín en que uno de los venezolanos pateó al bombero que supuestamente  venía a socorrerlo o a decirles que detuvieran el espectáculo, pues la gente se desencadenó en una estampida vehemente que no se pudo controlar.

Atrás ha quedado el estímulo de esforzarnos a mitad de año en la época del colegio, para que saliendo de vacaciones por Fiestas Patrias nos lleven a la tal Feria del Hogar. Quizá hoy en día al pasar al frente del Parque de Las Leyendas, donde ahora es Tottus y Sodimac, por más que siga el comercio y el ruido de la gente cruzando la pista, comprando y llevando sus bolsas llenas de mercadería. Todavía en el fondo se escucha el grito de la gente que se divierte en la fantasmagórica Montaña Rusa y en tantos conciertos que se ofrecieron durante dos décadas y algo más.

Video de La Feria del Hogar:

¿Los juegos de mesa han sido opacados por las nuevas tecnologías?

Desde tiempos de primaria los juegos de mesa como el ajedrez, las damas, el ludo, las cartas y hasta el Monopolio, constituían la diversión existente de aquellas épocas. Recuerdo que con mis hermanos nos divertíamos jugando “Ocho locos”, y a veces perdía y a veces ganaba. Todo dependía de la práctica y el azahar del destino. En cuanto al ajedrez nunca fui bueno en ese juego, me ganaban mis amigos y luego me enteré que Pizarro era un magnífico ajedrecista. Sin embargo, estando ya en el nuevo continente, alguien le enseñó a jugar a Atahualpa. Sólo le enseñaron cinco jugadas y eso fue suficiente para que le ganara al invasor peninsular.

Posteriormente, ya en los años 90, sentíamos el orgullo de practicar el billar, que quizá lo catalogábamos como un juego de gente adulta. Jugábamos como podíamos, al menos yo con el poco conocimiento de las reglas de aquel juego. Sin embargo, la pasábamos bien y nos sentíamos en la fila de los adultos. Pero como el tiempo pasó y con él vinieron las nuevas tecnologías: Primero entró en escena “El Atari”, que era lo más revolucionario de aquellos años 80, conjuntamente con las tradicionales máquinas de “Pimball” con juegos como el “Pacman”.

Siguió avanzando el tiempo y llegó el “Nintendo” y el “Super Nintendo”, con los que nos divertíamos con juegos como el “Street Fighter”. Era realmente alucinante y novedoso. Así que siempre hubo gente viciosa que invertía todas sus propinas en aquellas diversiones. Y siguió pasando el tiempo, ya en los tiempos del siglo XXI, y el billar sobrevivió a la llegada de Internet a Lima. También en las computadoras se habían creado juegos como el “Solitario” con naipes en la pantalla, y demás juegos de mesa en versión electrónica.

No obstante, como lo tradicional siempre queda marcado en una generación, ya no me llaman la atención los nuevos juegos electrónicos que van saliendo y llegando del extranjero como el “Playstation”. Quizá sea que no los he experimentado o quizá ni sé de su existencia, pero jamás podré olvidar aquellos días de mi infancia en que pasábamos horas divirtiéndonos jugando con las cartas a “Ocho locos”, “Nervioso”, “Casino” y demás misterios de las cartas, que como todo juego de mesa nos ha sido legado desde que el ser humano se convirtió en una máquina creadora de toda clase de sorpresas, y diversiones basadas en la vida cotidiana como el ajedrez que se basa en la guerra entre dos ejércitos.

Video sobre los juegos de mesa frente a los nuevos juegos electrónicos:

Todo vale en la comunicación: Un domingo sorpresivo

Pasé por la cuadra camino al mercado que está cerca a mi casa y me encuentro con un desfile de disfraces folklóricos, y no habría llamado mi atención (más de lo normal), de no ser por unos personajes con la máscara, los cabellos y la imagen en sus prendas del “Depredador”. En el acto me pareció alucinantemente híbrida, aquella mezcla entre lo tradicional y lo cinematográfico. Es una forma de expresar el arte. Sin embargo, luego me dirigí a una farmacia que está en la misma cuadra y ante una boticaria con tal sonido de la banda de música del desfile no podíamos entendernos, por lo que la señora tuvo que utilizar papelitos improvisados para escribirme precios unitarios y totales. Al final dio resultado tal “numerología”.

Terminé mi periplo yendo a la esquina de la cuadra donde vivo y al entrar había algo diferente a lo común que conocía. Al tocar la luna de la vitrina me extrañaba que el señor o señora no salieran a atenderme. No obstante, mirando otra vez la superficie de la vitrina me di con la sorpresa que había un timbre con el nombre genérico de dicho aparato. Así que al presionar una vez, oí al señor que decía: ¡Ya va!, y una vez viéndonos, al tiempo que lo saludaba me dijo: “Esa es la forma…con el timbre”.

Es decir, que practicamente me miraba con ojos de McLuhan, y me enseñaba la forma como comunicarme a partir de ahora. Llegué a mi casa y me di cuenta que la farmacéutica me había dado un par de pastillas que no eran ni la marca ni el genérico que yo le pedí, así que volví y le reclamé el cambio respectivo. Llegando a casa tomé una de las pastillas, descansé, me recuperé y terminé posteando dichas experiencias que ahora lees.

Carta de un suicida…(ficción)

Con dolor escribo la presente,

pues mi esperanza en el futuro,

dejó de lado aquello que dejé en el pasado.

La gente que conocí me odiaba,

quise que esto no terminase así,

pero el destino quiso que yo,

perdiendo la cordura,

le tocara las puertas a la muerte.

Hasta ella, quien jamás me perdonó,

no supo valorarme por mi esencia.

Hubo caricias y besos, mas no amor.

Yo quise ser feliz a su lado,

pero me cambió en un mal momento.

Toda la gente se dio cuenta de lo que yo sentía,

pero ella prefirió al otro, y ese otro era mi sombra.

Ya nada recuerdo, estoy al borde de la desesperación,

y camino al garete, guiándome de las estrellas.

Camino hacia el fin del mundo, en cuenta regresiva.

Pensando, luego de esta noche se acabará el dolor.

Ya se acerca, el  abismo ya está cerca.

Mi familia seguro está triste, pero ignoran mi situación.

Ya está cerca su profundidad, terminará con mi

existencia, el dolor pasará y punto.

Ella seguro que sonríe con el otro,

mientras yo acá, con frío y solo,

esperando que me llegue la hora.

Ya está cerca, yo quise ser bueno,

pero el mundo no me quiso.

Escúchame mundo:

¡¡¡Tú tuviste la cuuuulpaaaaaa!!!