El Accidentado Castellano

Si Ud. sube a una combi cualquier día de semana, se dará con la rutinaria desdicha de escuchar tanto a los transportistas como a los mismos pasajeros, emplear mal muchas de las palabras y frases del  accidentado castellano, que por más que los letrados y el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) hacen sus esfuerzos por  regular, lo cierto es que a pesar de las nuevas tecnologías, ello no ha impedido que las nuevas generaciones,  y aún nuestros padres y abuelos utilicen mal la palabra hablada y escrita.

Pareciera que con la llegada de la modernidad hubiera traído consigo la licencia para equivocarse. Citemos nomás en internet con la difusión del MSN (Messenger), en el cual la juventud se escuda en la informalidad para no sólo cometer  errores, sino empeorarlos aún más. Y lo más preocupante es que los mismos comunicadores y profesionales o en formación,  incurren también en este atropello lingüístico.

Lo mismo pasa en la televisión de hoy, en que se aprecia errores ortográficos, pero que son creados precisamente en ese poderoso escudo de la informalidad, pues los cerebros creativos de aquellas licencias en el hablar y escribir, toman de eje los gustos y modas de una serie de factores que están presentes en el público objetivo, el cual en muchos de los casos es la incomprendida e irreverente juventud.

Sin embargo, este accidente al castellano no es de estos días, ni de hace una década. Si preguntamos a las personas de la tercera edad, ellos de seguro nos responderán que el argot y la replana son una especie de “legado”, que se ha transmitido de generación en generación oralmente. Y que sigue repitiéndose de manera vertiginosa e híbrida, tanto por chicos como grandes. Y la televisión en muchos de esos casos ha contribuido a su difusión contraproducente.

Pero esa “picardía” con que se viene creando cada vez más jergas y variantes del idioma, también es responsabilidad de medios de comunicación como la radio y los diarios. En la primera a través de la música mayormente, pues se transmite a través de la letra de muchas canciones los trágicos errores de dicción, semántica, etc. Y también  se presta para la lisura camuflada. Por su parte, en los diarios, sobre todo amarillistas, la jerga está en su garbanzal, ya que también cubiertos por la informalidad es que se asesina el arte del buen escribir.

Felizmente hay entidades como el DRAE y personalidades como el doctor Marco Aurelio Denegri, quienes vigilan y fomentan el buen uso del Castellano. Un idioma que ha sido lapidado y sigue siendo maltratado por muchos hispano-hablantes en todo el mundo, y a pesar que se dice que cuenta con 100 mil palabras en su haber, sigue habiendo personas que dicen en sus improvisados discursos “no tengo palabras que ofrecerles”, y de igual manera sigue habiendo personas que creen que dominan el castellano, cuando ni siquiera tienen en su memoria el 1%.

Por tanto, habría que reflexionar sobre este idioma que nos ha sido heredado por los españoles, el cual se nos ha impuesto como lengua oficial, pero de igual modo tenemos actualmente la libertad de aprender otros idiomas oriundos como el Quechua y el Aymara, pero que de seguro no podremos asimilar de igual modo por la cosmovisión occidental y alienante con que se nos ha formado a lo largo de nuestra vida.

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2 comentarios en “El Accidentado Castellano

  1. coincido en muchos aspectos respecto de un artículo sobre nuestro accidentado castellano. Y digo nuestro, porque lamentablemente hasta a nosotros mismos que tenemos cierto grado de formación profesional siempre se nos pasa (por ignorancia) algunos “lapsus”, que al parecer trascienden de generación en generación. Sin embargo, en nuestro país del castellano chicha, donde cada quién habla y escribe como le de la gana, existen ciertas excepciones dignas de seguir y ponerlas en práctica siempre. Cátedras como las que nos da el maestro Marco Aurelio Denegri o la ilustre Martha Hildebrand son prueba que no todo está perdido. Ciertamente somos pocos los seguidores, pero es mejor ser pocos y buenos a ser muchos medianamente buenos.
    Creo que no debemos perder el tiempo en escuchar y ponernos a pensar sobre el mal hablar de los señores que diariamente nos transportan en sus combis, no podemos pedirle peras al olmo o seguir pensando en esa falsa quimera de saber que la televisión algún día mejorará, sabiendo que lo único que nos transmitió, nos transmite y nos transmitirá es basura con total libertad. Lo que debemos hacer, creo yo, es inculcar a futuras generaciones sobre la responsabilidad que tenemos como seres pensantes en cultivar el buen uso de nuestro idioma y lo importante que es el saber expresarse con propiedad y más aún, sabiendo lo que se quiere decir o escribir.

  2. Tiene razn, tenemos una gran responsabilidad en el uso de nuestro idioma. Gracias por su comentario.

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